Razones para el fin del capitalismo

A sus 76 años, Jerry Mander ya goza de una feliz jubilación, pero no por ello deja de pensar en lo que ocurre a su alrededor. Hijo de una pareja de inmigrantes judíos, este hombre nacido en Nueva York, que soñó con ser golfista profesional y acabó dedicándose a la economía y la publicidad, logró cierta fama a finales de los 70 con un libro titulado Cuatro Argumentos para la Eliminación de la Televisión, que generó muchos comentarios pero evidentemente ningún resultado práctico.

Pues bien, Mr. Mander acaba de publicar un nuevo libro, Los Papeles del Capitalismo, donde, fiel a su gusto por los números, establece seis razones básicas que marcarían el fin del sistema económico en el que vivimos. Estas son (según el resumen extraído de Disinformation):

1. Amoralidad
El corazón principal del capitalismo está basado en el incremento de la riqueza individual y corporativa. Por lo tanto, el reconocimiento de cualquier preocupación social o relación con el mundo natural que trascienda la meta de incrementar la acumulación de capital es extrínseco al sistema.

2. Dependencia del crecimiento
El capitalismo descansa en el crecimiento ilimitado, pero los recursos naturales esenciales para la generación de riqueza son finitos. La súper explotación es exhaustiva con dichos recursos y destruye los ecosistemas de los que forman parte, arriesgando tanto la supervivencia humana como la de otras especies.

3. Propensión a la guerra
Como la única meta es acumular riqueza, no distribuirla, los recursos que producen dicha riqueza deben ser controlados, y por lo tanto, la guerra es inevitable.

4. Inequidad intrínseca
Si no existe ni fuerzas exteriores restrictivas ni principios internos de equidad social, la acumulación del capital lleva casi exclusivamente a más acumulación, y el capital se concentra cada vez en menor cantidad de manos.

5. Democracia corrupta
La riqueza puede comprar buena parte de la “representación popular” que necesita para obtener las leyes necesarias para aumentar la acumulación y concentración de la propia riqueza. O dicho de otro modo, la democracia es corruptible. Esto significa que conforme la concentración de la riqueza se incrementa, la democracia se degrada hasta alcanzar su destrucción.

6. Inexistencia de felicidad real
La felicidad humana y el bienestar están evidentemente ligados a otros factores ajenos a la acumulación del capital. La extrema pobreza claramente no produce felicidad, pero tampoco la riqueza, pasado un nivel relativamente modesto. Se sabe en cambio que la felicidad se encuentra más diseminada donde hay garantías de que las necesidades básicas estén cubiertas para todos, la riqueza se encuentre mejor distribuida y los lazos entre las personas y el ambiente natural son más fuertes que el deseo de acumular riqueza. Supuestos que evidentemente no se dan en el actual capitalismo.

Sin dudas, sus argumentos son interesantes. Resta saber si llevarán a ese final del más exitoso modelo económico de la Historia humana, o los pensamientos de Jerry Mander tendrán el mismo destino que aquellos sobre la eliminación de la TV.

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