¡Bienvenidos a la gran timba!

A pesar de todos los pesares, EuroVegas se levantará en los alrededores de Madrid. Abrirá sus puertas en 2022. Cuando nadie, o muy pocos, podían esperarlo, la Generalitat catalana se descuelga con el megaproyecto Barcelona World. Fecha de inauguración: 2016. Y en Alhama de Murcia crece Paramount Murcia, parque temático y acuático cuyo estreno se prevé para 2015.

A primera vista puede resultar extraña o casual esta proliferación de espacios de ocio en un radio geográfico relativamente pequeño, en medio de un marasmo económico desconocido por estos suburbios del mundo, y después de asistir a algunos fracasos estruendosos en el mismo sector de negocio, como Terra Mítica (Benidorm), Isla Mágica (Sevilla) o el Parque Warner (Madrid). Y algún optimista dirá que esto demuestra la confianza que despierta España como destino de inversión, incluso en estas épocas difíciles. Pero me temo que no se trata de una cosa ni de la otra.

No hay casualidades sino causalidades en el universo del business. En ese sentido, que España –del centro hacia el sur y el este- esté marcada como área de servicios turísticos y de ocio en los mapas de quienes manejan los hilos de la economía mundial (con Goldman Sachs a la cabeza, en el Editorial de mañana hablaré sobre esto) no resulta ninguna novedad. Sí lo es que se exponga de manera tan impúdica. El proyecto murciano de la Paramount pudo generar alguna confusión cuando la multinacional norteamericana tomó la decisión en 2010. Pero la elección de Mr. Adelson para EuroVegas; y sobre todo, la apuesta catalana (¿no sería más inteligente para el país –entendiendo por tal Cataluña o España, lo mismo da- que La Caixa y la Generalitat invirtieran los mismos 5.000 millones de euros en un polo tecnológico y de investigación?), ya están evidenciando que los popes de las finanzas internacionales tienen claro dónde estará ubicada la gran timba del mundo, ya saben dónde vendrán a gastarse los millones que les sobren los viejos magnates de siempre; los jeques del petróleo árabe, persa o ruso; y los flamantes ricos de China, India, Turquía, Brasil y el emergente que más os guste.

En uno de los vídeos preparados por la Plataforma EuroVegas NO, Juan Diego Botto alerta sobre el peligro de crear nuevas “maquilas” en pleno Madrid. Y da en el clavo. O en uno de los clavos. El principal argumento que enarbolan quienes jalean estos proyectos –sus promotores, y los medios de comunicación que se frotan las manos pensando en futuros ingresos publicitarios- son las cifras de empleo. Junto a los miles de millones de euros en inversiones, se agitan cantidades de miles y miles de incomprobables puestos de trabajo. Es lógico. Con 5,5 millones de parados, todo lo que promueva creación de empleo suena a bendición. ¿Pero qué calidad de empleo? ¿El que conocimos hasta ahora o el semiesclavo de las “maquilas”? De eso no se habla.

Y sin embargo, es sencillo suponerlo, porque todo está perfectamente estructurado, como en una siniestra película de mafiosos. Primero se crea un boom económico para levantar las infraestructuras necesarias: aeropuertos, autovías, AVEs, puertos deportivos… y al mismo tiempo, para narcotizar a la población con un consumismo fácil y desenfrenado. Después, se hace estallar el boom, generando un altísimo índice de desempleo, y convenciendo a la sociedad narcotizada de que, en realidad, los culpables son ellos “por vivir por encima de sus posibilidades”. Tras cartón, se imponen reformas laborales, sanitarias, educativas y financieras que reducen de manera drástica todos los derechos, pero que se aceptan con la ilusión, muy pero que muy ilusa, de una próxima recuperación. Y mientras tanto, los dueños del circo obligan al país a endeudarse por varias generaciones (el “rescate”), convirtiéndose en absolutos amos de su economía, y por ende, de su política.

Ya está. ¿Vieron qué fácil? A partir de 2015, cuando comiencen a abrir los nuevos parques de ocio, en España la mano de obra será baratísima, la sanidad y educación públicas estarán destruidas, existirá apenas un resabio de lo que alguna vez fueron derechos ciudadanos, y la soberanía económica y política estará en manos de Berlín, Bruselas o de quién tenga en ese momento la mayor cantidad de títulos de deuda. E incluso se habrán modificado todas las leyes y códigos necesarios para no incordiar a quienes vengan a invertir, a divertirse o las dos cosas con molestias fiscales, laborales o sociales; o niñerías tales como prohibir que se fume en lugares cerrados.

Aquí estaremos nosotros, los nuevos “maquilas”, esperando para servirles en el gran casino del mundo. ¿Que no lo creen posible? ¿Que les suena a una documental sobre la Cuba de antes de Fidel, cuando era el puticlub de EE.UU.? ¿Que Adelson y la Paramount vienen porque confían en España? ¿Que la Generalitat monta un parque al lado de otro que ya tiene porque no se le ocurre otra cosa para salir de la crisis? A partir del 2015 hablamos…

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