Algo huele a podrido en Buenos Aires

Oscuridad, líneas de metro paralizadas, un tránsito complicadísimo por falta de semáforos y de policías que lo ordenen, gente que vagaba intentando llegar a sus casas, basura acumulada, humedad, calor y fastidio, mucho fastidio.

Ayer, entre las 18 horas y la medianoche, la Ciudad de Buenos Aires bien podría haber sido el escenario ideal para una adaptación filmográfica del libro Ensayo sobre la Ceguera, de José Saramago, o para una megaproducción hollywoodense que tratara sobre la desaparición de la ciudad del tango por excelencia.

Calor abrasador, con temperaturas que llegaron a los 35°. Una huelga de recolección de la basuraque ya lleva cinco días y envuelve las calles con un olor nauseabundo difícil de soportar.

Caos de tráfico en la ciudad de Buenos Aires

Y para completar el cuadro, un apagón general que afectó a gran parte de los barrios de la ciudad, 1.800 semáforos y redes de teléfonos móviles fuera de funcionamiento, y una oscuridad que invitaba, a quienes habían logrado superar la odisea y llegar a casa, a quedarse adentro pese a la falta de refrigeración y, en algunos casos, incluso de agua.

El fastidio por la situación creada sirvió anticipar el #8N, la movilización que tendrá lugar dentro de algunas horas y en la que sectores de la oposición y ciudadanos disconformes con las políticas del Gobierno nacional harán ruido con sus cacerolas contra la inseguridad, contra la dificultad para adquirir dólares, contra la corrupción, contra lo que cada uno considere… y ahora también, contra los cortes de luz y contra la basura que todo lo inunda. En el fondo y en definitiva, hacer sentir el ruido de las ollas contra la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

¿Fue este apagón producto del alto consumo provocado por los aires acondicionado en una ciudad donde la cantidad de edificios es cada vez mayor? ¿O fue una clara provocación para que oscuridad y basura preparen las condiciones para que hoy resulte un gran #8N?

El Gobierno, y un gran porcentaje de ciudadanos que lo apoyan, se inclinan por la segunda opción. De hecho, el ministro de Planificación, Julio De Vido, sostuvo que “no se descarta ninguna hipótesis” y que “no se puede culpar al calor” por el corte de luz de ayer. “Queremos saber quién bajó la palanca“, afirmó hace unas horas en conferencia de prensa, e informó que el Gobierno iniciará una denuncia penal por el apagón.

Lo cierto es que, haya sido un sabotaje o una dificultad real del tendido eléctrico, las primeras cacerolas ya resuenan desde anoche y el #8N, todo indica, se hará sentir.

Beatriz Chisleanschi

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