Crónicas argentinas: Las guerras K (una historia sobre el Poder, la Comunicación y la Justicia)

De todos los termómetros que marcan la salud democrática de un país, la independencia del Poder Judicial respecto a los otros tres Poderes –Ejecutivo, Legislativo y Económico- es uno de los más sensibles, y también de los más frágiles. La presión sobre los jueces, cuando no la intervención directa vía obstrucción a conciencia o indultos selectivos (España, con 21 casos en este último año, es un buen ejemplo) resulta habitual en casi en todo el planeta. Y la Argentina no es la excepción. Ayer mismo, un juzgado de la provincia de Tucumán causó la indignación general –incluyendo a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que abogó por “democratizar” la Justicia- por absolver a todos los imputados en el secuestro de Marita Verón, una joven desaparecida en 2002 y, según todos los indicios, raptada por una red de trata de blancas. Por eso, es en el ring de la Justicia donde se está dirimiendo el último round de ya célebre Ley de Medios, una pelea encarnizada entre el Gobierno nacional y, básicamente, el Grupo Clarín.

Foto: CatamarcaYa.com

Cristina Fernández de Kirchner y los integrantes de la Corte Suprema. Foto: CatamarcaYa.com

El lunes pasado, la Corte Suprema [el Tribunal Supremo] rechazó un pedido del Gobierno para dejar sin efecto una medida cautelar sancionada por un juez de la Cámara Civil y Comercial, que ha permitido al principal multimedia del país saltarse la fecha límite establecida por el Estado –el viernes pasado, el 7D– para aplicar una de las reglas que establece dicha ley. El rechazo puede verse como un acto de independencia del Poder Judicial frente al Ejecutivo, o de sumisión ante el poder económico de la otra parte implicada. Por el momento, ha servido para prolongar el golpe de efecto dado por Clarín dentro de esta prolongada guerra.

Pero a quienes no siguen el tema quizás les interese conocer todo lo que se esconde detrás de un combate que ha dividido las aguas del país. Aquí va un intento de aclaración.

– ¿De qué estamos hablando?

La “Ley de Medios”, en realidad Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, fue sancionada en 2009 con el objeto de “democratizar la comunicación y la palabra”, y contempla, entre otras medidas, la desinversión de los grandes grupos de comunicación (es decir, la venta obligada de buena parte de sus licencias), así como la distribución del 33% de las frecuencias a medios zonales, locales, regionales, universitarios, cooperativas, y organizaciones sindicales y sin fines de lucro.
La norma sustituye y deroga la Ley de Radiodifusión 22.285, sancionada por decreto por la última dictadura militar, aunque también reformada una vez restaurada la democracia. Así, por ejemplo, en pleno auge del modelo neoliberal liderado por Carlos Menem se modificaron o quitaron artículos y se firmaron tratados que favorecieron el ingreso de capital extranjero y la conformación de grandes conglomerados de medios, así como la privatización de la mayoría de los canales de televisión, hasta ese momento estatales [1], y el ingreso de la televisión de pago (por cable).

Néstor Kirchner

Néstor Kirchner

Incluso en 2005, el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, fallecido hace dos años, firmó el decreto 527/05, que permitió a los grupos mediáticos extender las licencias por diez años, y también la fusión de Multicanal y Cablevisión, dos de las operadoras más importantes de la televisión por cable, que quedaron en manos del Grupo Clarín.

– Si los Kirchner favorecieron a Clarín, ¿por qué se produjo el enfrentamiento?

El año 2008 resultó un punto de inflexión en las relaciones entre el Gobierno y los medios de comunicación. La disputa que enfrentó al Ejecutivo de Cristina Fernández con los grupos agropecuarios, conocido como el Conflicto con el Campo, dejó en evidencia una lucha de poderes que se plasmó en una creciente batalla entre el Gobierno y el grupo mediático más poderoso de la Argentina. A partir de allí, las distancias se fueron ampliando y comenzó una guerra sin cuartel.

– ¿Cómo se llega a la sanción de la actual Ley?

La nueva postura del Gobierno frente a los medios más poderosos aceleró un proceso que, en realidad, se había puesto en marcha a partir de la instalación de la democracia. Desde entonces, algunas organizaciones sindicales y sociales venían llevando a cabo una larga lucha con el fin de derogar la ley de la dictadura y sus posteriores enmiendas. El cambio de la situación se tradujo en la redacción de 21 puntos por el Derecho a la Comunicación, que fue el antecedente de la nueva norma. Por fin, en octubre de 2009, y luego de discutir con diferentes actores populares proyectos y anteproyectos por todo el país; y de la realización de diferentes marchas y actos de apoyo, se logró sancionar la Ley 26.522, actualmente en vigencia.

– ¿Pero la Ley está en vigor?

Sí, pero no se aplica en su totalidad. Por ejemplo, en la citada distribución del 33% de las licencias a los medios zonales, locales, cooperativas, universidades u organizaciones sin fines de lucro. Una de las razones de que esto no ocurra es que tanto el acceso a los pliegos para solicitar las frecuencias como la tecnología son demasiado caros para estos grupos de población, que no reciben ningún tipo de garantía económica. Este importante obstáculo ratifica que sin una distribución equitativa de la economía difícilmente podrá concretarse la “democratización de la información y la palabra” que pretende alcanzarse con la nueva disposición.
Grupo ClarínPero tampoco, y volvemos a la “batalla”, en el tema de la desinversión de los grandes grupos mediáticos. La norma establece un límite de licencias de televisión abierta y de pago, así como de ocupación del espacio radioeléctrico para los grupos empresariales. Esto obliga a vender más de 300 medios de comunicación, de los cuales la mayoría pertenece a Clarín. Pero Clarín interpuso medidas cautelares por considerar inconstitucionales dos artículos de la Ley, los cuales señalan que: “A fin de garantizar los principios de diversidad, pluralidad y respeto por lo local se establecen limitaciones a la concentración de licencias”. Y el proceso se fue enredando en la maraña judicial.

– ¿Qué era y qué pasó por fin el 7D?

El 7 de diciembre fue la fecha que estableció la Corte Suprema como plazo de vencimiento de la medida cautelar y se constituyó en un día con un alto valor simbólico, tanto para los sectores de la sociedad afines al Gobierno como para quienes se posicionan en contra. Pero cuando caía la tarde del jueves 6, la Cámara Civil y Comercial Federal Nº1 decidió dar por ganada la pulseada al grupo mediático y extendió la medida cautelar, lo que valió la apelación del Gobierno rechazada el lunes por el máximo órgano judicial.
Al día siguiente, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, órgano encargado de hacer cumplir la Ley, informó que 19 de los 20 grupos de comunicación que hay en el país habían presentado su plan de desinversión. El Grupo Clarín fue el único que no lo hizo.

Ahora, y más aun después de lo ocurrido ayer en Tucumán y las últimas declaraciones de la Presidenta de la Nación, todas las miradas se han vuelto a centrar en la Justicia y su capacidad para ser independiente, de unos y de otros. Mientras tanto, el fin de los monopolios comunicacionales en Argentina y el gran triunfo del Gobierno sobre su principal adversario político deberán esperar. Habrá que ir buscando una nueva fecha.

Con información de Beatriz Chisleanschi
[1] La lucha llevada adelante por los trabajadores y la organización sindical que los representa (UTPBA) logró que Canal 7, actual Canal Público, continuara en manos del Estado.

Independiente de Avellaneda, un descenso cantado

Lo firmo: el Rojo se va a la B. Aún faltan siete meses, casi ocho, y ya podría asegurar que Independiente de Avellaneda (primer club argentino en cumplir 100 años ininterrumpidos en Primera División y el auténtico Rey de Copas de América) será el cuarto “grande” del fútbol argentino en caer a la Segunda División, a la B Nacional. No sólo por sus paupérrimas últimas campañas (que lo hace acreedor de un promedio bajísimo), sino porque se percibe “algo más” detrás de los goles perdidos y los goles recibidos.

No sé si todos lo saben, pero por si hubiera algún despistado, recuerdo que hace casi un año en Independiente hubo elecciones y que ganó un tipo simple, uno más, de nombre Javier Cantero. Barrió en las urnas y posteriormente de la escena política del club a un político añejo, de mil batallas y cuatro veces intendente [alcalde] del Partido [distrito] de Avellaneda: Baldomero “Cacho” Álvarez, quien se vislumbraba como el continuador de la “obra” de Julio Comparada, el anterior mandatario.

Pocos creían que un muchacho como Cantero, sin pasado político, se hiciera con la amplia mayoría de los votos. Y sin embargo sucedió, encumbrado por sus promesas de campaña, entre las cuales estaba la de favorecer la fiesta en las tribunas pero sin ayudas económicas para los denominados “barras bravas”, los ultras del fútbol argentino.

Javier Cantero, presidente de Independiente

Ese mismo 18 de diciembre de 2011 empezó la guerra de los violentos contra Cantero y su comisión directiva. Guerra que continuó a través de los meses con hechos que buscaban amedrentarlo, y llegó a su punto más álgido cuando 20 de estos patoteros encerraron al presidente en su despacho para amenazarlo. Luego de insultos y discusiones, los fascinerosos se fueron y Cantero sentenció lo ocurrido con una frase lapidaria: “Ya no hay vuelta atrás”.

Independiente no puede salvarse del descenso. O al menos no debería. Porque además de la lucha futbolística con un equipo que carece de grandes jugadores hay otras causas que permiten darse cuenta que mantener la categoría se antoja casi imposible:

1) El club está económicamente quebrado, con un pasivo de 320 millones de pesos (unos 50 millones de euros, cifra impagable para cualquier club argentino), herencia de la gestión de Julio Comparada.

2) No tendrá ingresos de la TV hasta mediados del 2013, porque ya los recibió y gastó por adelantado. Y aunque el hincha genuino colabora pagando su cuota (desde que Cantero ganó las elecciones, el club incrementó su masa societaria en 15.000 personas), e incluso donando dinero al club porque se fía de Cantero, cuesta mucho hacer frente a todas las obligaciones contraídas.

La mano que el árbitro dejó sin sancionar en el Independiente-River de este sábado

3) Y en lo estrictamente futbolístico, cuando Independiente lo merece, tampoco puede ganar partidos, como sucedió ayer en el empate 2-2 con River. En este encuentro, además, no se le concedieron dos penales bastante claros (no lleva ninguno a favor en 16 partidos), que le hubieran otorgado la posibilidad de obtener tres puntos de oro.

No fue el primer perjuicio arbitral ni de confección de calendario que padece Independiente en el torneo. Y esto lleva a otra conclusión: parece que Cantero jode, que incomoda, que molesta…

¿A quiénes? Son todas especulaciones, no tengo la certeza, pero su guerra parece no gustar dentro de las altas esferas de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ni en las del Gobierno Nacional. Por supuesto, el mismo Cantero señaló que Julio Grondona (ex presidente de Independiente y mandamás de la AFA desde hace 33 añso) lo escucha y apoya (¿qué iba a decir el pobre?, al fin y al cabo no come vidrio).

Juan Manuel Abal Medina recibe a Cantero.

También dijo, luego de reunirse con el Jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manuel Abal Medina, que este le había transmitido la preocupación y el apoyo de la Presidenta de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Sí, mucha preocupación, muchos apoyos, pero Cantero sabe (y si no, es un iluso), que está solo.

Solo como bandera, verdaderamente apoyado por millones de hinchas genuinos del Rojo y por su comisión directiva, pero casi por nadie más. Hasta ahora, la AFA y el Estado miran para otro lado, se hacen los distraídos.

Faltaba más, si muchos de estos violentos con a quienes declaró la guerra “trabajan” para los políticos de turno. Son violentos rentados. Y como Cantero les quitó el “pan”, hay que desestabilizarlo, ensuciándolo o haciendo mella en un equipo al que ganar le cuesta el doble que a los demás.

Hay algo claro: Javier Cantero está loco. Porque que un tipo común, con un nivel económico personal medianamente bueno, se embarque en esta aventura de ser presidente de un club casi quebrado y con un porvenir negro, es de locos. Dan ganas de ayudarlo, de darle una mano, desde cualquier sitio, como hizo esta semana el periodista Juan José Panno a través de una iniciativa en Facebook y Twitter (#Fuerza Cantero). De sumarse a su locura.

Y da bronca, cabrea mucho, que justo sea un tipo así el que vaya a quedar como el presidente con quien el Rojo se va a ir la B por primera vez en su dilatada y gloriosa historia.

 Ignacio Mosteirín

Una historia con sabor a la mejor pizza

El fin de semana tiene algunos ingredientes fundamentales: el descanso, alguna salida nocturna, el fútbol o cualquier otro deporte, una escapada adonde sea; y en casi todos los casos, y en algún momento, el acompañamiento de una buena pizza.

Por eso se me ocurre una buena oportunidad para hablar de la historia de esta comida nacida en Italia y esparcida por todo el planeta. Lo hacemos de la mano de Jorge Ricci, colaborador habitual de La Voz del Rioba*, que como buen porteño, es decir, hombre de Buenos Aires, conoce en detalle todos los secretos de una masa que los argentinos han elevado a la categoría de manjar.

¡Buen provecho! ¡Bon apetit!

La pizza, una tradición hecha historia

Todo argentino que se precie saboreó alguna vez una buena porción de pizza de muzzarella, esa que al morderla se hace difícil de cortar por la cantidad de queso utilizada.

Sentarnos en una pizzería y encontrarnos con la carta nos enfrenta a un grave dilema: elegir entre las múltiples variedades que allí se ofrecen. Por suerte, una refrescante cerveza tirada, un vaso de moscato (o una simple Coca-cola, como cantaba el recientemente fallecido Leonardo Favio), siempre ayudan a tomar una buena decisión.

De anchoas, napolitana, jamón y morrones, fugazza o fugazzeta, las opciones son muchas y la realidad es que seguirán siéndolo en la medida que los maestros pizzeros creen permanentemente nuevas combinaciones.

Mirando hacia atrás

Seguidores de los griegos y los etruscos que elaboraban una masa cocida saborizada, los romanos del antiguo Imperio también preparaban, en el siglo I, una masa cocida similar al pan pero de forma circular y condimentada con hierbas y semillas.

Pero se necesitaron catorce siglos para que, descubrimiento de América mediante, los conquistadores españoles que volvían del Perú, introdujeran en Europa el tomate. Este fruto, inicialmente sólo se utilizaba para decorar, pero con el correr del tiempo la gente se animó a comerlo, y fue en ese momento donde comenzó la verdadera historia de la pizza.

Y la mozzarella dijo presente

Las primeras sólo eran condimentadas con tomate, hierbas y albahaca. Hasta que en 1889, en la ciudad de Nápoles, el queso hizo su aparición triunfal. Ese año, la Reina Margarita de Saboya visitó la ciudad, y como había oído hablar de la pizza, esa “comida de la plebe” con tanto prestigio en el lugar, emitió una orden real por la cual “invitaba” al panadero Rafaele Espósito, de la pizzería “ Pietro il pizzaiolo” a que le preparase uno de esos manjares.

Con la intención de homenajear a tan ilustre huésped con los colores de la bandera de Italia, Espósito sumó al rojo del tomate y el verde de la albahaca, el blanco del queso mozzarella.  Esta creación a la que llamó “Pizza a la Margarita”, inauguró una nueva era, convirtiéndose con el tiempo en una de las comidas más populares de Italia y del mundo.

La conquista del mundo

Más allá de sus orígenes, la pizza ya dejó de ser una comida típicamente italiana para convertirse en Patrimonio de la Humanidad.
En Estados Unidos fue introducida en 1905, pero se popularizó al finalizar la guerra, por la difusión que le dieron los soldados que regresaban de Europa. Francia tiene su propio diseño, que es rectangular, al estilo romano.
España se especializa en pizzas de diferentes, y a veces insólitos, rellenos. En Medio Oriente es de “pan pitta”. En China, la masa es cocinada al vapor, y se sirve como pequeñas pizzetas con diferentes sabores. Pero probablemente en ningún lugar del mundo haya tantas variedades como en Brasil. La inmigración italiana las importó, pero los brasileños le dieron su sabor local y son muchas las variedades que se pueden degustar en los rodizios de pizza. Para darse una idea, las hay incluso dulces.

Buenos Aires, con aroma a muzzarella y faina

Pero si los brasileños pueden ganar en número, en ningún otro sitio esta comida tiene tanta influencia como en Buenos Aires. Tal es así que en el año 2007, el Ministerio de Cultura de la Ciudad editó una publicación sobre la historia de las más tradicionales pizzerías porteñas, entre las cuales se destacan Banchero, Güerrín, Las Cuartetas, Los Inmortales, El Fortín, La Meseta y El Cuartito.

Pizzaería El Cuartito, en Buenos Aires

Los precursores de la pizza en la capital argentina fueron los napolitanos y genoveses que empezaron a prepararla a fines del siglo XIX, fundamentalmente en el barrio de La Boca. Fue en un local -ya desaparecido- de la calle Del Crucero, en cuya pared se leía la leyenda “Sole, Pizza e amore”.

En 1893, el xeneize Agustín Banchero abrió en el mismo barrio una panadería, que fue donde nació la fugazza con queso. En 1932, se mudó a la esquina de Brown y Suárez, y convirtió el barrio en uno de los lugares ideales para comer “dos porciones de pizza por cinco centavos”.  En la misma época, desembarcaron sobre la avenida Corrientes Güerrín, Serafín (ya desaparecida), Los Inmortales, Las Cuartetas, El Palacio de la Pizza y Pin Pun.

También en la década del ´30 nació una pizzería en Villa Crespo que se convirtió en un clásico del rubro: “Angelín”, ubicada en Córdoba 5270, creadores de la “pizza de cancha”, según ellos mismos se jactan. La pizza de cancha, o canchera sólo lleva salsa y condimentos y en sus inicios se servía fría. Ya para los años ´50, las pizzerías porteñas alcanzaban su apogeo tanto en la zona del centro como en los barrios más alejados. En los ‘80, hizo su aparición la pizza a la parrilla, que impulsaron las casas Grapa, Morelia y más tarde, Salomón Rey, y en las puertas del nuevo siglo comenzaron a integrarse a las modernas guías gastronómicas de los “restó”.

Ya sea de molde, media masa, a la piedra o a la parrilla, la pizza es sin lugar a dudas una costumbre nacional. Por eso, no podía pasar mucho tiempo sin que a alguien se le ocurriese hacer un museo temático. La pizzería de Don Luis, en la ciudad de Córdoba, fue quien lo concretó. Ubicada en la avenida General Paz al 300, en el museo se exhiben algunos productos y objetos que se utilizaron en la década del ’50, entre ellos las tablas en las que se servían las pizzas hasta delantales (mandiles) de época y el histórico horno que “hizo grande a Don Luis”.

La pizza es maravillosa, pero a la hora de cuidar nuestra silueta puede ser letal si nos excedemos. Una entera puede alcanzar las 1.200 calorías. Y sin embargo, todos caemos rendidos a sus pies. Por eso lector, lectora, si pudo reprimir la tentación y llegó al final de esta nota, no lo dude: vaya a su pizzería preferida, pida una porción de muzzarella y faina (dicho así, sin acento en la última “a”) y disfrute del placer de comer de pie. Cumplida esa condición, la concesión del pasaporte argentino ya está asegurada.