El país del Barcelona F. C.

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Qatar AirwaysAclaraciones imprescindibles:

1. Me disgusta profundamente que desde hace algunos años, los millones de un país despótico, donde las libertades están muy recortadas, y donde las mujeres son consideradas ciudadanas de segunda categoría, patrocinen al F. C. Barcelona. Y que el logo de Qatar haya sustituido al Unicef sobre el pecho de los jugadores.

2. Soy consciente de las connotaciones independentistas que puede suscitar el simple hecho de hablar de “un país llamado Barcelona”. Y si bien no entro a opinar sobre el fondo de la cuestión, porque cada pueblo es dueño de su destino, reafirmo por las dudas mi posición contraria a los nacionalismos, a cualquier tipo de nacionalismo, que solo y siempre sirven para ocultar lo verdaderamente importante, la esencia de las cosas, lo que de verdad influye en el día a día de cada habitante de este planeta.

3. No oculto mi simpatía por la manera de jugar y entender el fútbol que tiene este equipo del Barcelona desde hace algunos años a esta parte.

Dicho todo lo cual, creo que la mayoría estará de acuerdo que este anuncio de Qatar Airways, además de costar un pastón, tiene su gracia. Es alegre, simpático, tiene una música pegadiza y los jugadores no parecen tontos (cosa que ocurre en la mayoría de los anuncios en los que participan).

En definitiva, creo que es un acierto. Porque resulta fácil suponer que al emitirse por el resto del mundo, sin fanatismos cercanos, a mucha gente le despertará las ganas de hacerse hincha del Barça.

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Tod@s somos chin@s (1ª parte)

Juan Roig

Juan Roig

Hace exactamente un año y medio, Juan Roig, “insigne” presidente de Mercadona, los supermercados tantas veces mencionados como ejemplo de empresa bien gestionada para crecer en medio de la crisis, dijo la que tal vez sea su frase más célebre: “Tenemos que imitar la cultura del esfuerzo con la que trabajan los chinos en España”.

Visionario y empresario habilidoso y de pocos escrúpulos, Roig sabía bien lo que decía. En marzo de 2012 acababa de ser sancionada la última reforma laboral, comenzaba a hablarse tímidamente de los minijobs como opción para reducir unas cifras de desempleo que subían cada mes -aunque desde el Gobierno negaban que fuesen un objetivo a implantar-, y la economía española se asomaba al abismo de un posible rescate global, con la prima de riesgo por las nubes.

Ayer, en el programa LaSexta Noche, el inefable Paco Marhuenda, director de La Razón y cualificado vocero tanto de su jefe en dicho periódico, José Manuel Lara, dueño también de la cadena televisiva y del Grupo Planeta, como de la Moncloa, introdujo el tema durante una entrevista a Alberto Garzón, el joven diputado de Izquierda Unida por Málaga.

La respuesta de Garzón es impecable, pero como suele suceder en televisión, casi nunca se llega al fondo de la cuestión. A veces, ni siquiera a la superficie. El economista Santiago Niño Becerra, catedrático de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, uno de los que anticipó la crisis y el alcance que tendría en todos los aspectos (con un altísimo índice de acierto), insiste en afirmar que el mercado de trabajo tiene dos graves problemas: 1) la oferta supera en mucho a la demanda; y 2) el trabajo, en sí mismo, ha perdido buena parte de su valor.

Con estas premisas y siguiendo las normas elementales de funcionamiento de la economía, es lógico que el mileurismo haya pasado de ser el piso del mercado laboral hace unos años a un sueño casi inalcanzable para la mayoría. CamarerosPero no es solo el nivel salarial -y los pagos complementarios, como ayudas por hijos, o por estudios, plus por antigüedad, etc.- lo que se ha reducido. Es en las condiciones de empleo donde quizás se encuentren las peores noticias de este nuevo modelo de relación laboral que, algún día, sin dudas reducirá las cifras del paro, pero que nos retrotraen a unas situaciones de precariedad y explotación que comienzan a acercarse peligrosamente a los tiempos anteriores a las Grandes Guerras.

Se deduce muy bien leyendo este artículo publicado hoy en El País, no casualmente centrado en el turismo, la industria que junto a las exportaciones está sosteniendo el delicado momento financiero que atraviesa España.

Una vez leído resulta muy sencillo cerrar el círculo, echar la vista atrás y recordar aquello que decía Juan Roig hace un año y medio. Porque sabía de lo que hablaba. Porque hoy ya tod@s somos chin@s. Solo que nosotr@s, no lo hemos elegido.

La vigencia de la bronca

PEDRO Y PABLOSi el movimiento 15M hubiese nacido en la Argentina en lugar de hacerlo en España, este habría sido su himno (entendiendo que, en la Argentina, “bronca” es cabreo, indignación; y no pelea, como en España).

Porque resume mucho de lo que desde hace dos años se dice en las calles, las plazas y las asambleas españolas.

Pero la canción, de Miguel Cantilo, también invita a la tristeza. Porque no es actual. Fue escrita en ¡1970! y más de 40 años después todo sigue más o menos igual. Esta es una versión singular, agrupando a muchos de los referentes, actuales y eternos, del rock argentino. Una joyita grabada en 2004.

Habrá que acumular más bronca, a la argentina y a la española, para lograr que algo cambie…