La Entrevista: Patricia Alonso (geriatra y directiva de la AFEM)

“HAN SIDO DOS MESES PARA TOMAR CONCIENCIA DE NUESTRAS FUERZAS Y CONOCER AL CONTRINCANTE”
– La valoración de dos meses de luchas y huelgas de médicos y personal sanitario
– Las nuevas exigencias, una vez sancionado y puesto en marcha el Plan de Sostenibilidad
– Los pasos a seguir a partir de ahora

Ni el frío, ni la niebla, ni la resaca de Reyes, ni el comienzo de las rebajas. Nada frena a la “marea blanca” en defensa de la Sanidad Pública, que ayer volvió a copar las calles madrileñas, porque pese a que el Gobierno de la Comunidad ya puso en marcha su Plan de Sostenibilidad, que incluye la privatización de la gestión de varios hospitales y centros de salud, el personal sanitario no quiere dar el brazo a torcer.

“Estas dos semanas sin actividad nos han servido para hacer el duelo y asumir la derrota porque no pudimos evitar la sanción de la ley. Pero lo hemos hecho sintiendo que hemos perdido una batalla dentro de una guerra mucho más larga”. Patricia Alonso Fernández es geriatra del Hospital Infanta Leonor, y miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), el verdadero motor de la mayor parte de movilizaciones y, sobre todo, de la huelga de cuatro semanas llevada a cabo por los médicos madrileños.

Patricia Alonso Fernández

Patricia Alonso Fernández

Cualquiera podía pensar que, una vez sancionada la ley, las “mareas blancas” se habían acabado. Pero está claro que no, y que el año empieza como terminó el anterior. ¿Me lo puede explicar? Es sencillo. En estos dos meses de lucha hemos tomado conciencia de la fuerza que tenemos como colectivo y de nuestro enorme grado de responsabilidad social. Eso nos hace asumir que 2013 será un año duro, que afrontamos con mucha ilusión y mucha fuerza.

Pero no pudieron torcerle el brazo al Gobierno de Madrid… Ya, y entiendo que pueda parecer que hemos perdido una batalla. Pero nos sentimos muy fuertes porque esto ha valido para despertar un sentimiento que estaba muy adormecido.

¿Qué evaluación han hecho de lo ocurrido en estos meses? Nos ha valido para abrir los ojos. Teóricamente ha habido un diálogo, una negociación, pero no ha sido verdad, porque estoy segura que si hubiera existido un proceso de ese tipo habríamos llegado a un buen entendimiento. Estas dos semanas de reflexión nos sirvieron para darnos cuenta que no hubo nada de eso, sino una imposición. Han aprobado su ley frente a las movilizaciones multitudinarias y todas las medidas de presión efectuadas.

¿No era una postura que se podía suponer de antemano? Para nosotros fue una sorpresa. Cuando hemos ido a todas las mesas de negociación a las que nos han llamado lo hicimos con el firme propósito de dialogar creyendo que había algo que negociar, pero resulta que no había negociación posible y lo que nos dijeron el primer día desde la Consejería de Sanidad: que ellos no iban a quitar las leyes que permiten privatizar los centros ni a modificar la ley de acompañamiento, era exactamente así.

Es decir, que no habían medido con certeza la fuerza del “enemigo”. Sí, aunque en teoría no es un enemigo, porque todos deberíamos estar trabajando para lo mismo, pero digamos que esa falta de diálogo nos hace ver cómo de fuertes y de empeñados están al otro lado de la mesa. La Consejería está firme y sospechamos que es porque sus intereses son diferentes a los nuestros.

¿Y además de procesar el duelo han establecido dónde estuvieron los fallos propios para no alcanzar el objetivo de evitar la sanción de la ley? No quiero que se me malinterprete, pero sinceramente no creo que nosotros hayamos fallado. Sí es cierto que no hemos sido capaces de ver que por la otra parte no había ninguna voluntad de negociación. Por decirlo de alguna forma, esto es un régimen dictatorial encubierto en un sistema democrático. Ellos han asumido que tienen la mayoría absoluta y como esto les permite legislar de la manera que quieren, no dialogan. Los dos meses de lucha nos han servido para conocer al contrincante. Y eso también es importante.

¿Cómo se valora la implicación de la población madrileña? ¿No ha faltado tal vez un apoyo más elocuente de los habitantes de la Comunidad? Es cierto que en manifestaciones como estas tiendes a sobrevalorar la energía, pero creo que los pacientes, que el vecino de Madrid en general, nos ha apoyado mucho en todas y cada una de las actuaciones. Han venido a las marchas; las asociaciones de vecinos nos han prestado ayuda incluso logística y se han reunido con gran parte de los centros de salud; hemos hecho ruedas de prensa conjuntas con las asociaciones de pacientes… Es cierto que resulta muy difícil llegar a todo el mundo porque la información está muy manipulada, y hay mucha gente que no termina de saber por qué nos estamos movilizando y sigue pensando que detrás de esto hay intereses personales. Pero nuestra sensación es que cada vez hemos ido llegando a más gente.

la foto(3)Los silbatos, las cornetas y los cánticos siguen resonando en un intento por disimular el mediodía gélido. Frente a la sede de la Comunidad en la Puerta del Sol, como siempre protegida por decenas de policías, Patricia Alonso se abriga la cabeza con un gorro de piel, y una bandera de la AFEM cubre la espalda de su bata blanca.

Muy bien. El diagnóstico de la situación ya lo tienen, pero el tratamiento empleado hasta ahora no ha funcionado ¿Cómo piensan seguir? Creemos que si el Gobierno de la Comunidad de Madrid quiere de verdad poner en marcha medidas de austeridad económica tiene que contar indudablemente con los profesionales sanitarios. Ahora nos han convocado a una reunión para mañana, día 9, e iremos, pero lo que ha cambiado es el marco de diálogo. Ellos ya han aprobado su Plan y la habilitación para privatizar, y de hecho ya lo han puesto en marcha al despedir a muchos eventuales, con lo que esto conlleva en el nivel de calidad de atención, porque en muchos casos estos “eventuales” llevaban diez o doce años trabajando en sus centros. Nosotros lo que queremos ahora es establecer mecanismos que permitan transferir determinadas herramientas de gestión para que los profesionales volvamos a ser parte de la gestión de los centros sanitarios. Si no es así no se van a resolver las bolsas de ineficiencia. Lo que se hará es tapar pequeños agujeros.

¿Y acaso no participaban hasta ahora en esa gestión? ¿No ha habido cierta dejadez del colectivo médico en ese sentido? No participamos pero no porque no hayamos querido. Lo que ha pasado es que poco a poco se nos ha ido desplazando del sistema. Y no solo a nosotros sino a los propios gestores de los hospitales y de los centros sanitarios. Hasta el punto de que ahora mismo todas las decisiones sanitarias se toman desde la Consejería. Los gerentes de los hospitales, por ejemplo, no tienen ninguna capacidad decisoria sobre los centros que dirigen. Todo está absolutamente verticalizado, y de esa manera han decapitado a los centros. Lo que pedimos a la Consejería es que se los vuelva a dotar de capacidad de gestión, porque estructuras tan verticales en profesiones como las nuestras están obsoletas. La Consejería debería saber que el máximo capital que tiene es el humano, es la capacidad científica de los profesionales.

No entiendo. Por un lado piden participar en la gestión, pero por otro hay dimisiones en masa. Si realmente la Consejería cree que no tenemos la capacidad de hacer viables estos centros de salud, si los directores entienden que sus figuras no sirven para nada y hay que sustituirlos por agentes externos, lo que harán es decir que no cuenten con ellos en el momento que salga publicado el primer pliego de privatización. Es casi un insulto: usted no sirve y voy a contratar a un gestor privado. Lo mismo ocurre con las gerencias de los hospitales, que son puestos de confianza de la Consejería; no están elegidos por los propios compañeros, como en los centros de salud. Las cabezas de los hospitales también deberían dimitir, como los directores de los centros de salud y las juntas técnico-asistencias o las comisiones clínicas.

Pero es que así no participarán en la gestión. Ya, pero realmente no tenemos muchas otras fórmulas para decirle a la Consejería que cuente con nosotros. Cuando uno entra a formar parte de una comisión clínica lo saca de su tiempo de trabajo. Nadie te recorta una consulta porque te tengas que ir a una comisión, no eres liberado de nada, y si tienes que elaborar un protocolo lo haces en casa. Si ellos me están diciendo que este trabajo que hago en casa para preparar proyectos para que el hospital funcione mejor no le sirve de nada, que son bolsas de ineficiencia y quiere meter un agente externo, pues muy bien.

IMG_8284Vale. Pero de acuerdo a esto, si la Consejería tiene decidido que le da igual el trabajo de las comisiones clínicas, la dimisión de estas comisiones tampoco le va a hacer demasiada mella. Pero entonces tendrán que decir públicamente que no les importa, como lo hizo González cuando se enteró de la dimisión de los directores de los centros de salud. En ese momento, dijo que eran bienvenidas y que encontrará otros tantos profesionales para formarlas. Vamos a ver si los encuentra. No sé si son realmente conscientes de lo que les va a suponer la pérdida de todo este trabajo que se está haciendo de forma altruista y sin ningún tipo de reconocimiento. Creo que no, y es un problema que uno en su propia casa no sepa lo que significa que se le rompa un elemento de uso cotidiano.

La Consejería, y más gente, les acusa de no querer cambiar nada, de que pretenden dejar todo como está. Eso no es así. Nosotros queremos forjar un cambio en un sistema que es muy bueno, que es barato, que tiene calidad demostrada no solo por las encuestas sino a nivel internacional, y que es sostenible. Porque lo es. No cabe en ninguna cabeza que le demos un sistema muy bueno a una empresa privada para que lo haga igual de sostenible con la misma calidad y encima con mejores números. Si una empresa privada lo puede hacer –que tenemos nuestras dudas de que vaya a mantener la misma calidad- quién dice que no vayamos a poder hacerlo nosotros. Pero para eso tienen que dejarnos tomar parte del proceso, si no es imposible.

Y al margen de las dimisiones, ¿qué otras medidas se plantean para ser insumisos o trabar el funcionamiento del nuevo Plan? Desarrollar comisiones para vigilar sobre todo las cosas que han salido a la luz a lo largo de estos dos meses. Por ejemplo, el problema de las derivaciones o de pruebas que no se están realizando en su justa medida.

¿A qué se refiere? Ahora mismo se están haciendo muchas derivaciones a los centros privados. Son los casos de pacientes que deben ser intervenidos en centros públicos a los que se les llama ofreciéndoles que se las hagan en centros privados. Se les dice que si no aceptan saltarán del lugar de la lista de espera y habrá que reprogramarlos para mucho más adelante, cuando en realidad no es así y los centros donde se tratan no tienen conocimiento de estos cambios. Nosotros ni siquiera sabíamos que estaban pasando este tipo de cosas. Y lo que no haremos ahora que somos conscientes es mirar para otro lado. Y además, también intentaremos llevar los pliegos [de privatización] a la vía judicial hasta donde sea posible. Vamos a seguir utilizando todas las medidas a nuestro alcance, tanto legales como de presión, porque estamos convencidos de que esto no puede seguir por este camino.

¿Huelgas incluidas? Huelgas incluidas. No es un fin, es la medida de presión que menos nos gusta. Nosotros no hemos hecho una huelga como la de estos meses en décadas, y sin embargo, entendemos que si es necesario, es una medida de presión más. Y no la descartamos.

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Sanidad madrileña: nueva etapa

Javier Fernández-Lasquetty

Javier Fernández-Lasquetty

Dice Javier Fernández-Lasquetty, Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que las alternativas a su Plan de Sostenibilidad presentadas por la Asociación de Facultativos y Especialistas (AFEM) le produjo “decepción”.

Dice la mesa sectorial formada por seis sindicatos, que esta mañana se reunió durante cuatro horas con los representantes de la Consejería, que el resultado es “decepcionante”.

Dice la AFEM que no recibió de la Consejería ni una sola respuesta ni un solo dato que le sirviera para sustentar las alternativas.

Es evidente que la Comunidad de Madrid no quiere dialogar. Que no le interesan en lo más mínimo ni la opinión unánime del colectivo médico (no solo de la medicina pública, todas las sociedades médicas en general), ni las huelgas ni las manifestaciones más o menos multitudinarias. Que la imposición de sus formas y sus medidas ha entrado en otra etapa, en otra dinámica muy distinta y alejada de la democrática.

La respuesta, entonces, también deberá entrar necesariamente en otra etapa. Habrá que decidir cuál, pero una cosa queda clara: hoy más que nunca es imperiosa la implicación del grueso de la sociedad. Sin una participación activa y masiva de la población madrileña esta será una nueva causa perdida. Los médicos y sanitarios solos no pueden. Precisan ayuda. ¿Estamos dispuestos a ofrecérsela?

 

Madrid: la gran huelga de las batas blancas

A partir de hoy, la Sanidad Pública madrileña vivirá un acontecimiento histórico: sus médicos y especialistas se pondrán a la cabeza de las reivindicaciones contra los recortes presupuestarios, las privatizaciones, los cierres de hospitales y otros centros de atención, y demás medidas preparadas -y a punto de ser firmadas- por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Porque hoy comienza una huelga de cuatro días a la semana (de lunes a jueves) con la pretensión de que sea indefinida.

El resto del personal sanitario también tiene previstas medidas similares, de 48 horas, para esta semana y la siguiente, pero sin dudas será el paro de médicos el que más ruido, atención y también discrepancias provoque. Porque si su alcance es tan amplio como se espera y sus efectos se hacen sentir en la atención al público, será la huelga más atacada desde todas las instancias afines al poder.

Para que a nadie le pille por sorpresa, trazaré aquí una pequeña y tentativa hoja de ruta de lo que puede suceder a partir de hoy si, insisto, la medida es seguida de manera mayoritaria.

1) El personal médico inicia la huelga y solo cumple los servicios mínimos —–> 2) La Consejería minimiza los efectos de la medida ——> 3) Los medios encuestan a pacientes en los hospitales, quienes en buen número apoyan los reclamos —–> 4) La huelga se prolonga martes y miércoles ——> 5) La Consejería sugiere que a los huelguistas solo les importa sus salarios, recuerda que los recortes afectan a todos los empleados públicos y que está abierta a negociar, tal como se supone que hizo en el Hospital de la Princesa (cosa que no es rigurosamente cierta) ——> 6) Los medios afines al Gobierno comienzan a publicar sueldos de médicos y especialistas en relación a otros trabajadores del sector sanitario, intentando crear la visión de una élite que protesta por perder supuestos privilegios ——> 7) El jueves la huelga se endurece —–> 8) La Consejería recuerda la responsabilidad del personal médico en la atención de los pacientes, el juramento hipocrático y el peligro para la salud pública que representa la prolongación de la huelga —–> 9) Los medios renuevan las encuestas a pacientes y eligen para emitir o publicar aquellas que sean más críticas con la medida —–> 10) El lunes siguiente, si nadie ha movido ficha, se reanuda la huelga —–> 11) La Consejería asegura que la medida va perdiendo fuerza, pero nadie le cree —–> 12) El martes, en algún lado se publica una noticia alarmante sobre una infección hospitalaria o hecho semejante que pueda interpretarse que ocurre por culpa de los médicos que no están haciendo su trabajo —–> 13) Los pacientes empiezan a cansarse de la situación… y el personal en huelga, quizás también —-> 14) Tertulianos varios comienzan a acusar sin reparos a los médicos de estar atentando contra la salud pública y a pedir medidas ejemplares —-> 15) El miércoles, la huelga es calificada de “salvaje”

Asamblea en el Hospital 12 de Octubre

La secuencia, por supuesto, podría interrumpirse si en cualquier momento la Consejería se aviene a iniciar el diálogo con los facultativos; o si estos no suman la fuerza suficiente como para sostener la huelga más allá de los primeros días. O continuar varias semanas más, si ocurre exactamente lo contrario.

En todo caso, será una excelente muestra de la sensibilidad general hacia el momento que vivimos. Porque demostrará el espíritu de lucha de un colectivo que hasta ahora nunca se había caracterizado por su combatividad. Y sobre todo, porque nos enseñárá hasta qué punto la sociedad en general acompaña y apoya un combate planteado a largo plazo que nos implica a tod@s y cuyas consecuencias, si se pierde, las pagaremos con nuestro dinero y fundamentalmente con nuestra salud. Porque no se trata de un combate más, sino de uno que provocará molestias, inconvenientes y malos humores en un tema tan delicado como la atención sanitaria.

Hoy, las y los médicos madrileños dan un paso al frente y ocupan un lugar en la primera línea de batalla. Será interesante ver qué pasa.

Mientras tanto, y como paciente, ¡muchas gracias!