El más feliz de los lunes (si eres del Aleti)

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Hacía 14 años que el Atlético de Madrid no derrotaba al Real Madrid. Lo hizo el viernes por la noche, en la final de la Copa del Rey. Por eso, para miles de niños, el de hoy habrá sido el lunes más esperado y disfrutado de sus vidas. ¡Ya era hora!

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El Barcelona no tiene rival

Juanfran pelea con Cristiano Ronaldo

Juanfran pelea con Cristiano Ronaldo

Se fue el derby madrileño. Chato, friccionado, aburrido, con apenas algunas gotas de fútbol -aportadas todas por el Real Madrid-, y la conclusión es que la Liga española es más escocesa que nunca: si en el norte de las Islas, ausente el Glasgow Rangers, el Celtic se ha quedado solo, aquí el Barcelona no tiene rival.

Y no lo digo desde una mirada estética del fútbol, que puede estar sujeta a gustos y opiniones, sino a una concepción más amplia que integra filosofía de juego, estilo, convicciones, armonía interna; y por supuesto, calidad técnica y variedad táctica. No se trata de abundar en los elogios que lleva recibiendo el actual líder de la Liga desde hace años, que por gastados ya se hacen aburridos, sino de mirar a sus téoricos rivales directos.

El Atlético de Madrid pareció asomar como uno de ellos. Pero eso se acabó anoche. El naufragio del Bernabéu significa mucho más que abrir la brecha de puntos entre el primero y el segundo. Porque el Aleti, más que perder, demostró ser de una categoría menor. Se sabía que era así en jerarquía individual de sus futbolistas, pero eso en fútbol puede suplirse con seguridad, con confianza, con firmeza y con ambición. Pues bien, el día de la gran reválida, la noche que debía marcar el antes y el después en la evolución de este equipo, los rojiblancos demostraron que todo está como era entonces. Diego Simeone, que fue valiente en las finales europeas contra el Athletic de Bilbao y el Chelsea, se encogió en el Bernabéu. Planteó un partido a una distancia sideral de Casillas, y al cuarto de hora ya se le habían acabado los argumentos. Peor aun, ni siquiera supo reaccionar a tiempo. Es imposible saber qué hubiera pasado con Adrián, Emre o Raúl García en el campo desde el arranque del complemento. La realidad es que no lo hizo, y solo se atrevió a cambiar algo cuando el partido ya discurría plácido para el Madrid.

Y el Real Madrid, que ganó sin discusión, tampoco se ha sacudido las sombras que lo acechan. Un poco porque Mourinho se empeña en “embarrar” la cancha con sus retos, internos y externos, rompiendo una armonía imprescindible para mantener la exigencia que plantean Messi y compañía. Y un mucho porque el conjunto no acaba de encontrar la onda. Anoche aprovechó el viento a favor que produjo el tiro libre de CR que abrió la lata, pero hasta el segundo tiempo no se vislumbró mejoría por ningún lado, ni en el control ni en la elaboración del juego. Así, será difícil imaginar siquiera la posibilidad de descontar la desventaja respecto a un Barça que bate récords y que en cada partido se aprecia más sólido, más seguro, más convencido. Un Barça que está muy lejos, y que en una Liga de 38 partidos, hoy por hoy no tiene rival a la vista.

El Cholismo, el humo y los 20 puntos

Si hoy, con apenas cinco jornadas jugadas y el Atlético de Madrid invicto y segundo a 2 unidades del Barcelona, alguien dice que el equipo rojiblanco acabará la Liga a 20 puntos del que vaya a ser campeón, puede parecer un pronóstico temerario. Pero sobre todo, sonará a peyorativo hacia Falcao y sus compañeros, teniendo en cuenta su marcha triunfal en este comienzo de temporada. Y sin embargo no lo es. Para nada. Basta con mirar los números: el año pasado, el Aleti terminó a 44 puntos del título; y el Valencia, que fue tercero, a 39. Es decir, que una distancia de 20 sería una progresión superior al 50%, que no es poco.

Diego Pablo Simeone

¿Está el Atlético de Madrid en condiciones de lograr esa mejoría? Sin dudas. Y la principal razón tiene nombre y apellido: Diego Pablo Simeone, el Cholo, el hombre que el 23 de diciembre de 2011 llegaba a una Madrid gélida y adornada esperando la Navidad para reemplazar a Gregorio Manzano como Director Técnico, y para intentar el milagro de revivir a un grupo de nombres que no lograban formar un equipo.

Mi amigo Rodolfo Chisleanschi, la verdadera Voz del Rioba, me dijo por aquellos días: “En 5 fechas se acaba el efecto Simeone”; otros periodistas comentaban en las tertulias radiales y televisivas que “el Cholismo es humo”, expresión que significaba que Simeone, con su sola presencia, no iba a cambiar la dinámica de un equipo que en Liga estaba más cerca del fondo de la clasificación que de la punta, en la Europa League sobrevivía a duras penas y ya se había despedido de la Copa del Rey dando un penoso espectáculo ante el Albacete.

Pues bien, el Cholismo no sólo no fue “humo”, sino que en apenas 9 meses ha sido un éxito rotundo. Ganó dos trofeos internacionales: una Europa League inmaculada (con récord de triunfos incluido) y una Supercopa de Europa con baile antológico ante el Chelsea (ridículo campeón de la Champions), actuación que muchos atléticos consideran la mejor de su Historia. No está mal.

Ya podríamos decir que las virtudes del Cholo son más, y más variadas, que las meramente motivacionales. Hay otras medallas que se puede colgar:

1) Agresividad. El Atlético de Madrid hoy es un equipo más agresivo donde hay que serlo: en el área rival, iniciando allí la defensa de la propia portería y siendo el equipo de la Liga española que más remates entre los tres palos realiza.

2) Rendimiento. Los jugadores, aunque parecen otros, son los mismos. Simeone les hizo creer que son imbatibles y ha mejorado a varios en su rendimiento con sistemas tácticos y cambios posicionales. ¿Ejemplos? El más claro es el de Juanfran, quien dejó de ser un mediocre interior derecho para mutar en un lateral tan destacado que hasta se ganó un lugar entre los 22 campeones de Europa con La Roja; Arda Turan hoy es el enganche del equipo, deja la banda para enlazar con los delanteros y poner el pase definitivo de gol; Koke ya no es la promesa de la cantera sino titular en partidos importantes porque sabe marcar y crear, y tiene un golpeo del balón en las pelotas detenidas que generan situaciones de riesgo a favor. Simeone se la jugó con Miranda y Diego Godín como centrales (permitiendo el traspaso de Álvaro Domínguez) y estos le responden con seguridad defensiva y hasta con goles; Mario Suárez corta, juega, pasa y toca de primera demostrando un panorama futbolístico de los que tienen los grandes centrocampistas del mundo (para mí, hoy está al nivel de Xabi Alonso); y claro, Radamel Falcao, a quien ya había dirigido en River Plate y al que este estilo de juego del Cholo le permite meterse en la lucha por el próximo Balón de Oro, por sus goles claro, pero sobre todo por su ambición y su colaboración en la recuperación de la pelota en campo contrario.

3) Unión. El Cholo fue campeón en River Plate y al campeonato siguiente, el mismo equipo y el mismo entrenador fueron últimos. Se dice que esos jugadores le hicieron la cama* para que lo cesaran del cargo. También se dice que esto sucedió porque Simeone les machacaba sin piedad en los entrenamientos y que luego del título esos mismos futbolistas ya no querían más palizas. La realidad es que aquellos jugadores iniciaron el camino de River a la Segunda División argentina, con su mediocre conformismo. El Cholo sabe que para ganar hay que dejarlo todo, sudar hasta la extenuación, vaciarse, y no sólo en la cancha los días de partido.

4) Compromiso. Este Atlético de Simeone es un equipo sólido, solidario, rápido al contraataque, goleador (a día de hoy, 15 a favor en Liga, 1 más que el F. C. Barcelona), con un delantero de enorme nivel (Falcao) y un equipo detrás que está comprometido, sobre todo con su entrenador. Basta con recordar lo que dijo Filipe Luis luego de aquel título en Mónaco ante el Chelsea: “el Cholo no sólo me ha hecho cambiar mi forma de jugar sino también en mi vida, en cómo tengo que encarar cada día, los entrenamientos y los partidos…”. Esto que dice el lateral izquierdo brasileño se entiende viendo al equipo segundo en Liga, ganando en campos en los que no hace mucho hubiera caído sin atenuantes; y lo peor, sin luchar.

¿Se imaginan un equipo del Cholo Simeone que no luche por ganar dejándose el alma? Quien lo haya visto jugar sabrá que esto se antoja imposible. Por eso espero que este Atlético de Madrid luche por todo, aunque compita con dos súper equipos. Que no se resigne al presupuesto de cada uno. Se sabe, el Barça y el Real Madrid tienen más dinero, también más talento, mejores futbolistas y es muy posible que a lo largo de 38 jornadas la distancia entre uno y los otros todavía sea de 20 puntos. Pero estoy seguro que ninguno tiene más corazón que el Atlético de este argentino que siempre jugó con el “cuchillo entre los dientes”, y que desde hace 9 meses ha logrado que sus jugadores le imiten. Sin humo. Tan mal no les va…

Ignacio Mosteirín

* Hacer la cama: actuar para quitarse a alguien de encima, para lograr que le cesen en su cargo. Generalmente aplicable a un jefe.