Las energías renovables calientan cada vez más

LA ELECTRICIDAD SOLAR BATE RÉCORDS EN JULIO

Como no podía ser de otra manera, julio fue un gran mes para la producción de electricidad solar. Tanto, que ha batido todos sus récords, cubriendo por primera vez hasta el 6,9% de la demanda total. Una demanda que, crisis mediante, sigue cuesta abajo, y fue un 2,4% menor a julio de 2011.

El aumento de las dos variantes de energía solar, fotovoltaica y termosolar, compensó el descenso registrado por la eólica, y en conjunto, las renovables siguen ganando terreno, con una producción que cubre el 29,4% de la demanda. Esto significa un 1,3% que hace doce meses, y un 6,7% más que la nuclear, que manda si se mide cada tipo de producción por separado.

Por cierto, tal como se aprecia en el gráfico. el carbón continúa alimentando el 20,9% de las centrales eléctricas (más la parte que le corresponde en las de ciclo combinado). Si se cierra el 63% de la minas, como pretende el Ministerio de Industria, ¿con qué se alimentarán estas centrales? Si está pensando en carbón importado es muy probable que acierte…

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Europa-África-Europa. En avión y sin petróleo

Foto: Solar Impulse/Jean Revillard

No tendrá el aura intrépida que acompañaba a los Dumont, Lindbergh o los españoles del Plus Ultra, los pioneros de una actividad que hace un siglo parecía imposible: volar como los pájaros. Pero la travesía que acaba de culminar el Solar Impulse, un prototipo construido en Suiza y alimentado exclusivamente con energía solar, también merece su lugarcito en la historia.

La avioneta de dos plazas culminó este martes un recorrido de 6.000 kilómetros, cubiertos en 8 etapas, que enlazó Europa y África en un viaje de ida y vuelta, y constituye el primer vuelo intercontinental de un ingenio de este tipo. La base de operaciones fue Payene, en Suiza; de allí el Solar Impulse viajó a Madrid, luego a Rabat, y después de atravesar el área de Uarzazate, una zona de fuertes turbulencias, recorrió el camino de regreso hacia su hogar en el centro de Europa.

Durante el trayecto, este curioso bichito, que transporta 12.000 células fotovoltaicas en sus alas, fue capaz de volar durante 26 horas seguidas, porque durante la noche consume la energía que fue acumulando durante el día.

El desafío era demostrar la posibilidad de volar con esta tecnología absolutamente «verde» (el nivel de emisiones de dióxido de carbono fue igual a cero) y seguir avanzando en la búsqueda de sustitutos para los hidrocarburos. El vuelo, por supuesto, fue más lento que si lo hubiera hecho un avión convencional, pero el beneficio para el planeta -es decir, para todos- resulta más que evidente. Y además, sus pilotos Bernard Piccard y André Borschberg, sin dudas disfrutaron mucho más del paisaje y del silencio.