El oráculo de Goldman Sachs (2º parte)

Esta mañana publiqué un post recordando lo dicho en el Editorial del pasado domingo (La que se avecina) y el memorándum surgido de las entrañas de Goldman Sachs, el todopoderoso grupo de banca de inversión reconvertido en un Delfos de las finanzas modernas, en el que se especificaban los pasos a seguir para el rescate de España.

Allí estaba marcado que el miércoles 12, o sea hoy, Alemania debía ratificar los acuerdos para permitir los mecanismos de compra de bonos de países europeos por parte del BCE (en realidad, escribí Bundesbank cuando debí poner Alemania. Fue un fallo de interpretación de la información, mea culpa, aunque el fondo de la cuestión no cambia).

Esta mañana, el Tribunal Constitucional alemán -que era el órgano citado en el memorándum- dio vía libre a la creación del MEDE, el Fondo Europeo de Rescate Permanente. La respuesta del mercado fue llevar la prima de riesgo española por debajo de los 400 puntos básicos, un nivel en el que no estaba desde abril, aunque finalmente cerró el día algo por encima de dicho nivel.

La siguiente etapa marcada en el Oráculo de Goldman Sachs es para el 13-14 de septiembre, y dice textualmente: España hace su pedido formal de apoyo al MEDE durante la reunión del Eurogrupo. 

El viernes, efectivamente, hay reunión del Eurogrupo. Y aunque de puertas hacia adentro, Rajoy asegure que no tiene nada claro (hay quienes sospechan que ni siquiera tenga muy claro si es o no Presidente del Gobierno), ya se dice que De Guindos “sondeará” la posibilidad del rescate en dicho cónclave.

Las explicaciones que da el documento de Goldman Sachs para “esperar que España se mueva en la dirección de solicitar la ayuda” son: un enorme vencimiento [de bonos] a finales de octubre (que no se puede cubrir), y la presión del resto de países de la zona Euro.

¿Qué ocurrió hace alrededor de una hora? Pues que Francia está presionando a España para que pida ayuda a la Unión Europea “para aplacar las preocupaciones alemanas y contener la crisis financiera de la Eurozona”.

Como un dominó perfecto, los vaticinios del Delfos moderno se van cumpliendo paso tras paso. Esperemos a ver hasta dónde llega la profundidad del sondeo de nuestro insigne ministro de Economía.

El Editorial del Domingo

LA QUE SE AVECINA

– Un memorándum de Goldman Sachs, que anticipaba las medidas anunciadas el jueves por el BCE, indica que el pedido de rescate será esta misma semana

– Rajoy pretende ahora retrasarlo hasta después de las elecciones gallegas, pero 26.500 millones a pagar a finales de octubre le juegan en contra

– España aceptará todas las condiciones que le impongan desde Bruselas

The Goldman Sachs Tower, en Jersey City

Si no fuera por lo que ocurre, y sobre todo, por lo que está a punto de ocurrir, la semana que acaba de terminar hubiese sido ideal para analizar cuestiones menores pero interesantes, como las derivaciones legales, morales y políticas del vídeo erótico de la concejala de Los Yébenes; o la “tristeza” de CR. Pero no hay tiempo. Ni para esto ni para España, que mueve fichas de manera desesperada, como el ajedrecista que ve cómo la aguja del reloj está a punto de caer. Y quien haya jugado al ajedrez sabe que es en esos instantes donde se cometen los mayores errores.

Desde la perspectiva del Gobierno, la semana tuvo dos hitos, ambos el jueves: la visita express de Ángela Merkel y la confirmación por parte de Mario Draghi de que el BCE está dispuesto a comprar bonos –es decir, ofrecer liquidez- de manera ilimitada. Las sonrisas de la canciller alemana se procesaron como un espaldarazo a las medidas de austeridad del Ejecutivo de Mariano Rajoy. El “sí” de Draghi, como la evidencia de que la prédica de la gente de la Moncloa era razonable, y por fin los socios europeos daban el visto bueno a una medida imprescindible para salir, al menos por un tiempo, del atolladero.

Como además los mercados respondieron con fuertes alzas en la Bolsa y caídas violentas en la prima de riesgo y los intereses a pagar por la deuda española, y todavía no hay un memorándum preciso con las condiciones a pagar por este préstamo masivo, el Consejo de Ministros del viernes debió de ser un concierto de palmaditas en las espaldas entre suspiros de alivio. Al menos eso se deduce de las palabras posteriores de Soraya Sáenz de Santamaría. La vicepresidente tuvo aire suficiente como para: 1) regañar al titular de la patronal madrileña por urgir el pedido de rescate; 2) ponerse chula con el momento en que se pediría ese rescate (es vox pópuli que Rajoy pretende estirarlo como mínimo hasta que pasen los comicios gallegos); y 3) torear con cierto desdén una pregunta sobre qué pasará con el Gobierno una vez que la soberanía económico-financiera de España pase a ser manejada oficialmente por los “hombre de negro” de la Troika. (Algo parecido ocurrió en Italia, donde Mario Monti sacó pecho para autoproclamarse “salvador del euro”, cuando su situación no es mucho más halagüeña que la nuestra).

Y sin embargo, todo apunta en dirección contraria a la que indicó Deña Soraya. El miércoles, la agencia de noticias económicas Bloomberg anticipó punto por punto lo que iba a decir Draghi al día siguiente. No lo habían visto en una bola de cristal, sino en algo mucho más concreto: un memorándum surgido de las entrañas de Goldman Sachs donde se especifica con precisión de cirujano los pasos a seguir en Europa para solventar los problemas de España y darle un empujón a la sostenibilidad del euro.

En ese papel, que revelan los periodistas del colectivo norteamericano Zero Hedge, además del discurso del mandamás del BCE se indica: a) que el miércoles 12, el Bundesbank debería dejar de lado sus reticencias y aprobar la compra de bonos para el rescate español: b) que entre el jueves 13 y el viernes 14, Rajoy debería pedir formalmente el rescate; y c) que antes de finales de septiembre, ya sea a través de votación parlamentaria o como sea, España aceptará las condiciones que el BCE le presente para acogerse al programa de compra de bonos “ilimitados y estériles”. Por supuesto, ni se plantea esa supuesta “negociación de condiciones” que teóricamente Rajoy habría estado debatiendo con Merkel en el encuentro del jueves.

Goldman Sachs, desde ya, tampoco dice una palabra sobre el futuro político del habitante de la Moncloa una vez consumado este rescate urgente que reclaman desde Rosa Díez al CDU alemán, pasando por el madrileño Arturo Fernández (el de la patronal, no el actor). Evidentemente, porque le importa poco y nada.

Pero a Rajoy sí le interesa su futuro e intentará defenderlo, aun con todo en contra. La fecha del 21 de octubre para las elecciones autonómicas gallegas no es casual. Una semana más tarde, España debe afrontar el vencimiento –y pago- de 25.600 millones de euros en bonos. Con los datos conocidos esta semana en el apartado de prestaciones por desempleo, que muestra un desfase de un 10% respecto a las previsiones del Gobierno, cabe preguntarse si el Banco de España dispone de cash para liquidar semejante deuda. Si la respuesta es no, una semana parece un plazo demasiado ajustado para poner en marcha la burocracia europea y recibir el dinero a tiempo, pero Rajoy pretende aprovecharla al máximo.

Ahí se esconde una parte del pulso, entre los que urgen y los que intentan tirar una vez más la pelota para adelante. En todo caso, cabe recordar que De Guindos negó que se iba a pedir el rescate para la banca hasta una semana antes de efectuar dicho pedido.

Doña Soraya afirmó el viernes que “analizarán con calma” el momento de golpear la puerta del BCE. Por las dudas, habrá que estar atentos el miércoles. Si desde Alemania llegan las noticias que vaticina el papel de Goldman Sachs será hora de ir sacando el salvavidas.

¡Bienvenidos a la gran timba!

A pesar de todos los pesares, EuroVegas se levantará en los alrededores de Madrid. Abrirá sus puertas en 2022. Cuando nadie, o muy pocos, podían esperarlo, la Generalitat catalana se descuelga con el megaproyecto Barcelona World. Fecha de inauguración: 2016. Y en Alhama de Murcia crece Paramount Murcia, parque temático y acuático cuyo estreno se prevé para 2015.

A primera vista puede resultar extraña o casual esta proliferación de espacios de ocio en un radio geográfico relativamente pequeño, en medio de un marasmo económico desconocido por estos suburbios del mundo, y después de asistir a algunos fracasos estruendosos en el mismo sector de negocio, como Terra Mítica (Benidorm), Isla Mágica (Sevilla) o el Parque Warner (Madrid). Y algún optimista dirá que esto demuestra la confianza que despierta España como destino de inversión, incluso en estas épocas difíciles. Pero me temo que no se trata de una cosa ni de la otra.

No hay casualidades sino causalidades en el universo del business. En ese sentido, que España –del centro hacia el sur y el este- esté marcada como área de servicios turísticos y de ocio en los mapas de quienes manejan los hilos de la economía mundial (con Goldman Sachs a la cabeza, en el Editorial de mañana hablaré sobre esto) no resulta ninguna novedad. Sí lo es que se exponga de manera tan impúdica. El proyecto murciano de la Paramount pudo generar alguna confusión cuando la multinacional norteamericana tomó la decisión en 2010. Pero la elección de Mr. Adelson para EuroVegas; y sobre todo, la apuesta catalana (¿no sería más inteligente para el país –entendiendo por tal Cataluña o España, lo mismo da- que La Caixa y la Generalitat invirtieran los mismos 5.000 millones de euros en un polo tecnológico y de investigación?), ya están evidenciando que los popes de las finanzas internacionales tienen claro dónde estará ubicada la gran timba del mundo, ya saben dónde vendrán a gastarse los millones que les sobren los viejos magnates de siempre; los jeques del petróleo árabe, persa o ruso; y los flamantes ricos de China, India, Turquía, Brasil y el emergente que más os guste.

En uno de los vídeos preparados por la Plataforma EuroVegas NO, Juan Diego Botto alerta sobre el peligro de crear nuevas “maquilas” en pleno Madrid. Y da en el clavo. O en uno de los clavos. El principal argumento que enarbolan quienes jalean estos proyectos –sus promotores, y los medios de comunicación que se frotan las manos pensando en futuros ingresos publicitarios- son las cifras de empleo. Junto a los miles de millones de euros en inversiones, se agitan cantidades de miles y miles de incomprobables puestos de trabajo. Es lógico. Con 5,5 millones de parados, todo lo que promueva creación de empleo suena a bendición. ¿Pero qué calidad de empleo? ¿El que conocimos hasta ahora o el semiesclavo de las “maquilas”? De eso no se habla.

Y sin embargo, es sencillo suponerlo, porque todo está perfectamente estructurado, como en una siniestra película de mafiosos. Primero se crea un boom económico para levantar las infraestructuras necesarias: aeropuertos, autovías, AVEs, puertos deportivos… y al mismo tiempo, para narcotizar a la población con un consumismo fácil y desenfrenado. Después, se hace estallar el boom, generando un altísimo índice de desempleo, y convenciendo a la sociedad narcotizada de que, en realidad, los culpables son ellos “por vivir por encima de sus posibilidades”. Tras cartón, se imponen reformas laborales, sanitarias, educativas y financieras que reducen de manera drástica todos los derechos, pero que se aceptan con la ilusión, muy pero que muy ilusa, de una próxima recuperación. Y mientras tanto, los dueños del circo obligan al país a endeudarse por varias generaciones (el “rescate”), convirtiéndose en absolutos amos de su economía, y por ende, de su política.

Ya está. ¿Vieron qué fácil? A partir de 2015, cuando comiencen a abrir los nuevos parques de ocio, en España la mano de obra será baratísima, la sanidad y educación públicas estarán destruidas, existirá apenas un resabio de lo que alguna vez fueron derechos ciudadanos, y la soberanía económica y política estará en manos de Berlín, Bruselas o de quién tenga en ese momento la mayor cantidad de títulos de deuda. E incluso se habrán modificado todas las leyes y códigos necesarios para no incordiar a quienes vengan a invertir, a divertirse o las dos cosas con molestias fiscales, laborales o sociales; o niñerías tales como prohibir que se fume en lugares cerrados.

Aquí estaremos nosotros, los nuevos “maquilas”, esperando para servirles en el gran casino del mundo. ¿Que no lo creen posible? ¿Que les suena a una documental sobre la Cuba de antes de Fidel, cuando era el puticlub de EE.UU.? ¿Que Adelson y la Paramount vienen porque confían en España? ¿Que la Generalitat monta un parque al lado de otro que ya tiene porque no se le ocurre otra cosa para salir de la crisis? A partir del 2015 hablamos…