Greenpeace 1 Zara 0 (pero quizás ganemos tod@s)

Maniquíes Zara

Ayer, en una tienda de fotografía en Madrid, escuché el siguiente diálogo: la dependienta le preguntó al cliente: “¿Y, qué tal? ¿Cómo van tus cosas?”. “Bien. Bueno, esperando que se termine este año, a ver si el que viene mejora. Aunque dicen que va a ser todavía peor”. “Ya… Sí… ¿Y qué podemos hacer?”. “Nada“. Fin de la charla.

Me gustaría de corazón que esas dos personas leyeran esto que paso a contar. Hace apenas unos días, Greenpeace desarrolló una acción a nivel internacional, dentro de su campaña Detox. En casi 90 ciudades de 20 países, unos 700 voluntarios se disfrazaron de maniquíes y se pasearon por las tiendas más céntricas de Zara para exigir que la multinacional textil más grande del mundo dejara de utilizar productos químicos peligrosos en la elaboración de sus prendas. En realidad, y por extensión, las destinatarias eran todas las marcas de Inditex: Zara, Pull & Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe.

¿Y qué ocurrió? Que apenas cinco días más tarde, Inditex informó de que asume el compromiso de eliminar el uso y el vertido de sustancias químicas peligrosas en toda su cadena de suministro y de todos sus productos antes de 2020, empezando con 100 de ellos en 2013. Y además, asegura que ofrecerá información sobre los vertidos de todos sus proveedores. Una reacción fulminante y acertada, pero también una sutil manera de aceptar que el uso de esos tóxicos es hoy moneda corriente. Gol de Greenpeace.

En todo caso, bien por la empresa del gallego Amancio Ortega, el hombre más rico de España, sin dudas. Pero sobre todo, mejor por Greenpeace, por quienes participaron en la acción y por las más de 300.000 personas que se sumaron a través de firmas, e-mails y mensajes en las redes sociales.

¿Quién dijo que no se puede hacer nada? Todo es cuestión de no resignarse y empezar. Todo se puede cambiar. Solo hay que convencerse que somos el 99%.

La Portada del Día (x2): De rodillas

Un día más, el tema de la vivienda, ya sea a través de los desahucios o las hipotecas, ocupa buena parte de los titulares principales en los diarios españoles. Pero también hay tiempo para otros asuntos.

Uno de ellos, que hace ya tiempo ocupa un lugar privilegiado en los medios más allá de que contradiga las normas más elementales de lo que debería ser el periodismo, es quedar bien con el Poder, ya sea político o económico. Porque en definitiva, por la vía que sea, es el que proporciona el dinero para garantizar la subsistencia de empresas cuyo objetivo es hacer negocio mucho antes que informar.

He aquí dos buenos ejemplos. El Correo Gallego dedica su portada a halagar a Inditex, la empresa de Amancio Ortega. Vale que se trata de una empresa gallega, y que la presentación de un traje para salvar vidas en el mar tiene relación con una actividad muy propia de la zona, pero darle tanto bombo a un tema claramente menor y acompañarlo de una noticia favorable al Banco Popular huele a chamusquina.

Por su parte, La Tribuna de Ciudad Real no se anda con dobles mensajes y publicita sin ambages los teóricos logros del Gobierno autonómico que lidera María Dolores de Cospedal: menos paro (¿?), pago de deudas, más austeridad en el Parlamento local… Un panfleto en toda regla.

Hubo quien prefirió morir de pie a vivir arrodillado. Está claro que no todos piensan lo mismo…

 

Puente, lluvia… y acción directa

Mientras buena parte de la ciudadanía española ya circula por las carreteras del país camino del largo puente de este fin de semana, muchos otros siguen empeñados en plantarle cara al constante y cada vez más opresivo ajuste de tuercas que padecen las economías familiares. (Sí, ya sé, dicho así parece un contrasentido, pero ya expliqué en un post anterior, El Juego de la Esquizofrenia, que dentro de este país caben muchas realidades, y muchas actitudes, diametralmente opuestas).

Hoy, mientras por un lado, la Comunidad de Madrid aprobaba la aplicación de una nueva tasa sanitaria, que implica pagar un euro por receta médica a los habitantes de la región y entra en vigencia el apartado de la reforma laboral que deja expuestos al despido a 700.000 empleados de la Administración Pública, ocurrieron dos hechos que no se pueden pasar por alto.

Acampada en la plaza del Celenque, Madrid

En Madrid, la “Acampada Bankia”, movilización de diez días de duración frente a la antigua sede de Caja Madrid, principal componente del banco rescatado por el Gobierno, logró que la entidad negociara los primeros cinco alquileres sociales con familias que fueron desahuciadas o estaba a punto de serlo. Esto no significa la condonación de la deuda, pero al menos otorga un aplazamiento de la misma y permite a dichas familias seguir viviendo en sus casas. Como simple ayuda-memoria hay que recordar que los bancos y cajas de ahorro españoles ya han ejecutado más de 500.000 desahucios desde el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Y en Barcelona, un grupo de activistas de los sindicatos CNT y CGT han protagonizado una serie de actos en el centro de la ciudad: ingresaron en tiendas de multinacionales como Apple o Zara, y en este último caso, provocaron disturbios menores y, según fuentes de la propia tienda, se habrían llevado algunas prendas de vestir. El hecho, casi anecdótico desde el punto de vista policial y según se puede ver en este vídeo que ha colgado la web de El País, es sin embargo muy simbólico, porque se trata de uno de los primeros hechos de “acción directa” contra empresas denunciadas por explotación a trabajadores que fabrican sus productos fuera de España (el antecedente sería aquel suceso protagonizado por el SAT de Sánchez Gordillo en supermercados de Mercadona y Carrefour). Y, en el caso de Zara, el objetivo es Inditex, la empresa más potente del país según su capitalización en Bolsa, pero también una de las más acusadas por deslocalizar sus actividades (toda la facturación de sus ventas a través de internet, por ejemplo, está radicada en Irlanda para evadir impuestos en España) y desviar dinero a través de paraísos fiscales.

La “acción directa” es una estrategia de lucha que las corrientes más combativas del 15M, la coordinadora del 25S y plataformas diversas vienen debatiendo desde hace tiempo como necesario paso adelante en la lucha contra los recortes y reformas decididos por el Gobierno de Mariano Rajoy. Tal vez esta sea una primera etapa en este nuevo y, para mucha gente, obligado camino para intentar defender los derechos que todavía la crisis no se ha llevado por delante.

Y para completar el combo, el sindicato CGT ha presentado estos días un vídeo sin dudas impactante, y que ya han visto más de 250.000 personas, para llamar a la huelga general del 14N.

El pronóstico habla de mal tiempo generalizado para el puente que comienza mañana en España. Pero como se ve, no va a llover al gusto de todos…