El Editorial del Domingo: Mare Nostrum, Mare Monstrum

Colas ante el Laiki Bank en Nicosia

Colas ante el Laiki Bank en Nicosia

Wolfgang Schäuble, el todopoderoso ministro de Finanzas de Alemania, culpa a Chipre de la nueva y enésima crisis que padece la Eurozona desde que en 2008 el engendro se empezara a caer a pedazos. Luis de Guindos, el oscuro ministro de Economía del gobierno que padecemos en España, afirma que esto no es Chipre, como antes no era Grecia ni Portugal ni Irlanda, y que los ahorradores de este país pueden dormir tranquilos.

¿A que el discurso suena conocido? De hecho, se parece sospechosamente a aquellas frases de ZP en 2007, cuando decía que sufríamos una “desaceleración”, pero en ningún caso una crisis. E incluso son casi un revival de aquel tiempo en el que los siempre “bien asesorados” tertulianos, opinadores y expertos económicos de los medios de comunicación se ufanaban –en épocas socialistas primero, y populares más tarde- de la “solvencia” absoluta de la banca hispana, y del buen hacer del Banco de España, “modelo de gestión” en Europa.

Ya sabemos lo que ocurrió después, tanto con la NO crisis de Zapatero como con el “modélico” funcionamiento del BdE. Pero ellos insisten, impávidos, en cabalgar sobre la ignorancia, el tedio, la resignación y la desmemoria del ciudadano común.

¿Que detrás de Chipre hay más cola para pedir rescates (Eslovenia y Letonia parecen Vettel y Alonso peleando por la pole position) que en los cajeros de los bancos de la isla? No importa. Son más casos aislados. ¿Que hasta la fecha la situación en los países rescatados solo sabe empeorar, y las perspectivas son incluso peores? Da igual. La redención llegará algún día, aunque la vayamos empujando siempre un poco más lejos. Y, sobre todo, aunque jamás se explique sobre qué terreno llegará. Es decir, cuáles serán las condiciones laborales, de acceso a la salud, la educación y las pensiones, de protección social, de desarrollo científico y tecnológico sobre las que se asentará la bendita redención. Y mucho menos, a quiénes beneficiará.

Este fin de semana, un estudio del Bank of America Merrill Lynch sitúa más allá de 2020 la fecha posible de inicio de recuperación económica en la Eurozona si Chipre, por fin, decreta la quiebra y abandona la moneda única, salida nada improbable tal como se van dando los acontecimientos. Pero en todo caso, y aunque esto no ocurra, el “efecto Chipre”, entendiendo como tal la pérdida de confianza en el mercado europeo para los inversores a raíz del nefasto manejo político de la situación hecho desde Bruselas y Berlín hasta el momento, será un golpe muy duro contra las ya de por sí reducidas opciones de pronta recuperación económica en esta parte del mundo.

Las miradas, en todo caso, están puestas en las decisiones que se adopten en las grandes instituciones europeas, el BCE y el Eurogrupo, básicamente. ¿A que esto también nos suena? ¿Cuántas veces en este último lustro hemos escuchado aquello de “reuniones cruciales” y “cónclaves definitivos”? Ya sea para salvar el euro, estabilizar los mercados o evitar el naufragio de la UE en general. Es un fenómeno cíclico, parecido al de las mareas que “se acercan y se van después de besar mi aldea”, como cantaba Serrat al Mare Nostrum que de tanto bañar las playas de Chipre, Grecia, Italia o España hoy semeja más bien un Mare Monstrum.

Y es cíclico porque, en realidad, es estructural, es nuclear. No afecta a un área periférica del edificio, como se nos quiere hacer creer de manera machacona. No es un incendio ocasional en una sala de máquinas aislada o un desorden puntual en el cuarto de invitados donde se celebró una festichola con más desmadre de lo que hubiera convenido. Los fallos están en los cimientos, en la matriz generadora. En otras palabras, en el sistema de relaciones económicas. Del mundo en general, pero particularmente en el interno de la Unión Europea.

Wolfgang Schäuble

Wolfgang Schäuble

Dicho claramente y en tres palabras: ESTO NO FUNCIONA. Ni funcionará. Se pongan como se pongan Schäuble, De Guindos, Draghi y quienes quieran. Se podrán ir apagando fuegos con más o menos acierto, como han intentado hacer tarde y mal hasta la fecha, pero mientras no se produzca un cambio profundo y absoluto del control de los sistemas financieros y productivos europeos, no habrá solución posible. Y por supuesto, un cambio en un sentido absolutamente opuesto al que se dirigen todas las rocambolescas medidas que se les ocurre a los “iluminados” que nos gobiernan. Esos “iluminados” que después ni siquiera tienen la dignidad de asumir sus ridículas meteduras de pata, tal como ocurrió esta semana en las estrafalarias negociaciones en torno a Chipre.

Al final, justo sobre la última campana, con ese estilo hollywoodense que tanto gusta a los políticos, habrá un acuerdo sobre el rescate económico de la pequeña isla del Mediterráneo. Se salvará a los pequeños ahorradores, se aumentará la factura a pagar por los grandes blanqueadores de dinero rusos cuya ambición les hizo caer en las redes de los bancos chipriotas, el BCE estirará un poco su “ayuda”, y eso calmará una vez más las aguas… hasta el próximo bucle del ciclo.

Pero el fondo seguirá siendo el mismo. Porque así camina Europa, de salvavidas en salvavidas hasta el hundimiento final en las aguas del Mare Monstrum en que se ha convertido el continente.

¿Prospecciones en el mar? No, gracias…

Plataforma petrolífera en el mar Mediterráneo, cerca de Tarragona, la única que posee España en alta mar.

“Solicitamos que se denieguen permisos de prospección o explotación de gas, petróleo o de cualquier otro tipo para zonas próximas a sitios naturales que tengan importancia a nivel nacional o internacional si se identifican posibles impactos negativos; así como promover el desarrollo de fuentes de energía renovable, como alternativa a la explotación de los combustibles fósiles en el Mediterráneo”.

No. No es un pedido de alguna ONG ambientalista, y afortunadamente, tampoco ha caído en saco roto. Se trata de una moción presentada por el Comité Español de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), junto a sus pares franceses, ante el V Congreso de la Naturaleza que se celebra estos días en Jeju, Corea del Sur. Y fue aprobada.

La propuesta hispano-francesa hace hincapié en dos aspectos. Por un lado, en la necesidad de promulgar disposiciones internacionales que puedan aplicarse cuando las zonas donde se realizan prospecciones y estudios estén fuera de las aguas territoriales del país que corresponda, ya que en ese punto existen vacíos legales en las normas nacionales. Y por otro, en evitar las prospecciones petrolíferas en aguas de las Islas Canarias, “entorno especialmente valioso por su alto valor en biodiversidad”. En este sentido, Carlos Sánchez, presidente del Comité Español de la UICN, resaltó “la necesidad de desarrollar energías alternativas limpias, mucho más baratas, e inagotables, que no pongan en riesgo la riqueza de la biodiversidad canaria”, además de recordar que “la conservación del medio ambiente y la biodiversidad es vital para el bienestar humano, la seguridad alimentaria o la salud”.

¿Llegará alguna vez el día en que los dirigentes políticos y económicos de los países desarrollados se den cuenta que invertir en renovables no solo no es “un dislate”, como lo calificaba César Molinas el domingo pasado en El País, sino un gran negocio a largo plazo? ¿Se diseñará alguna vez una política fiscal que grave el uso de los combustibles fósiles y facilite el acceso y la difusión de las renovables?

Habrá que seguir insistiendo hasta conseguirlo…