Calentamiento del Ártico: datos para quedarse helados

Las últimas noticias y estudios realizados en torno a los cambios climáticos que ocurren en la región ártica dejan datos tan concluyentes como preocupantes. Esto es apenas una enumeración escueta de varios de ellos, que publica IPS (Inter Presse Service).

Temperatura Canadá

Superficie cubierta de hielo en junio en la región ártica

– Los inviernos en el norte de Canadá son significativamente más cálidos y cortos que hace 30 años. Los patrones de temperaturas y de vida vegetal se han trasladado más de 700 kilómetros hacia el norte.

– La diferencia de temperaturas entre invierno y verano en el norte canadiense es menor cada año, según el estudio “Temperature and Vegetation Seasonality Diminishment Over Northern Lands” (Disminución de la estacionalidad de la temperatura y la vegetación en las tierras del norte), publicado en la revista Nature Climate Change.

– En el último verano, el derretimiento de hielo marino fue un 80 por ciento mayor que el de los veranos de los últimos 30 años.

Se-derrite-cada-vez-más-el-hielo-ártico-NASA1– La capa de hielo invernal del Ártico habitualmente no comenzaba a fracturarse hasta abril. Imágenes satélites de este año permiten comprobar que las fracturas comenzaron en febrero. La razón es la mayor delgadez de dicha capa.

– Recientes estudios permiten comprobar a simple vista que determinadas plantas que no podían sobrevivir más al norte de la latitud 57 ahora se encuentran en la latitud 64. Es una clara señal de que el Ártico se vuelve cada vez más verde.

– Se calcula que con estos cambios el 20 por ciento de los glaciares de Canadá se habrán derretido a finales del siglo XXI. El volumen de estas masas de hielo equivale a un tercio de las que se encuentran en la Antártida y Groenlandia.

– Existen en el Ártico millones de kilómetros cuadrados de permafrost (hielo permanente) con una vasta cantidad de carbono congelado.

Respecto a las consecuencias de semejantes variaciones, solo cabe mencionar algunas para tener una idea de lo que significa.

– Para 2091, el norte del planeta tendrá estaciones, temperaturas y posiblemente vegetación comparables a las halladas hoy entre los 20 y 25 grados de latitud. Es decir, que el Ártico de los países escandinavos tendrá un clima parecido al que hoy se da en el sur de Francia.

– El recalentamiento del permafrost liberará parte del carbono que contiene, provocando a su vez un mayor calentamiento del planeta, lo que multiplicará el efecto.

– El derretimiento de los glaciares canadienses aumentaría el nivel del mar en 3,5 centímetros.

El huracán Sandy a su paso por Nueva York

El huracán Sandy a su paso por Nueva York

Habrá quien califique estas previsiones de catastrofistas. Es lo que vienen haciendo quienes niegan la injerencia humana en el acelerado calentamiento de la Tierra, y dificultan o directamente evitan las medidas destinadas a luchar contra las emisiones masivas de carbono, casi siempre alegando que “no son rentables” para la economía. Un último dato les da completamente la razón. Según estudios publicados hace unos días en la revista Oceanography, el colapso del hielo marino amplificó el poder destructivo de la tormenta tropical Sandy el año pasado. Los huracanes de octubre tienden a disiparse hacia el noreste, pero Sandy fue ganando poder e impulsándose hacia el oeste. La causa del cambio de patrón estaría en las corrientes de aire, afectadas por la severa pérdida de hielo marino en el Ártico.

Sandy dejó más de 200 muertos y ocasionó daños superiores a los 50.000 millones de dólares a su paso por el Caribe, Estados Unidos y Canadá. Más catastrofista que esto, imposible.

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Razones para el fin del capitalismo

A sus 76 años, Jerry Mander ya goza de una feliz jubilación, pero no por ello deja de pensar en lo que ocurre a su alrededor. Hijo de una pareja de inmigrantes judíos, este hombre nacido en Nueva York, que soñó con ser golfista profesional y acabó dedicándose a la economía y la publicidad, logró cierta fama a finales de los 70 con un libro titulado Cuatro Argumentos para la Eliminación de la Televisión, que generó muchos comentarios pero evidentemente ningún resultado práctico.

Pues bien, Mr. Mander acaba de publicar un nuevo libro, Los Papeles del Capitalismo, donde, fiel a su gusto por los números, establece seis razones básicas que marcarían el fin del sistema económico en el que vivimos. Estas son (según el resumen extraído de Disinformation):

1. Amoralidad
El corazón principal del capitalismo está basado en el incremento de la riqueza individual y corporativa. Por lo tanto, el reconocimiento de cualquier preocupación social o relación con el mundo natural que trascienda la meta de incrementar la acumulación de capital es extrínseco al sistema.

2. Dependencia del crecimiento
El capitalismo descansa en el crecimiento ilimitado, pero los recursos naturales esenciales para la generación de riqueza son finitos. La súper explotación es exhaustiva con dichos recursos y destruye los ecosistemas de los que forman parte, arriesgando tanto la supervivencia humana como la de otras especies.

3. Propensión a la guerra
Como la única meta es acumular riqueza, no distribuirla, los recursos que producen dicha riqueza deben ser controlados, y por lo tanto, la guerra es inevitable.

4. Inequidad intrínseca
Si no existe ni fuerzas exteriores restrictivas ni principios internos de equidad social, la acumulación del capital lleva casi exclusivamente a más acumulación, y el capital se concentra cada vez en menor cantidad de manos.

5. Democracia corrupta
La riqueza puede comprar buena parte de la “representación popular” que necesita para obtener las leyes necesarias para aumentar la acumulación y concentración de la propia riqueza. O dicho de otro modo, la democracia es corruptible. Esto significa que conforme la concentración de la riqueza se incrementa, la democracia se degrada hasta alcanzar su destrucción.

6. Inexistencia de felicidad real
La felicidad humana y el bienestar están evidentemente ligados a otros factores ajenos a la acumulación del capital. La extrema pobreza claramente no produce felicidad, pero tampoco la riqueza, pasado un nivel relativamente modesto. Se sabe en cambio que la felicidad se encuentra más diseminada donde hay garantías de que las necesidades básicas estén cubiertas para todos, la riqueza se encuentre mejor distribuida y los lazos entre las personas y el ambiente natural son más fuertes que el deseo de acumular riqueza. Supuestos que evidentemente no se dan en el actual capitalismo.

Sin dudas, sus argumentos son interesantes. Resta saber si llevarán a ese final del más exitoso modelo económico de la Historia humana, o los pensamientos de Jerry Mander tendrán el mismo destino que aquellos sobre la eliminación de la TV.