Mano a mano con Grecia en paro juvenil

El siguiente cuadro muestra la evolución del desempleo entre los menores de 25 años en Grecia, España y la zona Euro.

Índice de paro juvenil en Grecia, España y la zona Euro. Fuente: Zero Hedge

Índice de paro juvenil en Grecia, España y la zona Euro. Fuente: Zero Hedge

Como se puede apreciar, en nuestro país el paro juvenil comenzó a crecer incluso antes del colapso de Lehman Brothers que marcó el comienzo de la Gran Crisis. Y durante casi cuatro años la juventud española superó a la griega en el dudoso mérito de no encontrar trabajo. Pero las recetas de la Troika que controla las finanzas griegas desde la intervención del BCE y el FMI han propiciado la aceleración del índice en tierras helenas. Hoy, ellos ya han logrado superar el listón del 60%. Exactamente un 61,7% de sus menores de 25 están en situación de desempleo. España “apenas” llega al 55,6%, pero hay que tener en cuenta que Grecia empezó antes a implementar las reformas y recortes que aquí aterrizaron más tarde. Así que aún no está dicha la última palabra.

Y por cierto, aunque con matices y muy por debajo (algo más del 24%), la curva de la zona Euro -cuya recesión se va acentuando a medida que pasa el tiempo, Alemania y Francia incluidas- empieza mucho a parecerse a la española.

¿Cuándo dijeron que empezaba la recuperación?

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El Telegrama de la Tarde: Demagogia laboral

InemDe pronto, los políticos europeos han descubierto las cifras del paro juvenil en España y dicen que es un problema de urgente solución. Stop. El Gobierno del PP, dócil como siempre a lo que dicen en Bruselas y Berlín, se apresura a anunciar medidas para facilitar que los menores de 30 años puedan crear sus propias empresas o se hagan autónomos (es decir, que de una u otra manera comiencen a cotizar), algo que debió hacer hace un año. Stop. Salvo por una cosa, la iniciativa parece inobjetable. En definitiva, es cierto que una desocupación del 50% es insostenible. Stop. Pero resulta que los jóvenes en paro, en su mayoría, viven con sus padres, tienen escasas cargas familiares, una preparación razonable y hasta la opción de migrar y probar fortuna en otro sitio. Stop. En cambio, ni en Bruselas, ni Berlín, y por ende tampoco Moncloa, dicen nada de los parados mayores de 40 o 45 años que la crisis ha multiplicado por miles. Esas personas que sí poseen cargas familiares e incluso deudas contraídas que les deja menos margen para nuevos emprendimientos o aventuras en el exterior, y que por cuestiones de edad tienen blindado el acceso al mercado laboral. Stop. Para ellas no hay leyes especiales, ni descuentos fiscales, ni preocupaciones externas. Stop. Su nivel de desamparo, una vez agotado el subsidio de desempleo, es absoluto. Tanto, que ni siquiera les toca una porción de la abyecta demagogia que impulsa Europa y ejecuta Fátima Báñez.