El Telegrama de la Tarde: Bárcenas y la ley del barrio

Luis-Bárcenas-PPEl día que estalló el caso Bárcenas, el PP anunció querellas colectivas e individuales contra su ex tesorero. Stop. Pero ha pasado tiempo, y solo José María Aznar y María Dolores de Cospedal iniciaron algún movimiento al respecto. Stop. Ayer, la Secretaria General del partido confirmó que esta semana se presentaría una querella conjunta. Stop. Pero Luis Bárcenas fue más rápido. Y les planteó una demanda por despido improcedente, dejando además en evidencia la estrategia del PP para despegarse del escándalo. Stop. ¿Quién lo iba a decir? Con esos trajes de diseño y su look de pijo recalcitrante, el ex tesorero resultó ser un profundo conocedor de la vieja ley del barrio. Siempre, lo más seguro y aconsejable es pegar primero.

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Las Portadas del Día: Las cien caras de Cospedal

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En un día como hoy, donde se hace necesario medir los gestos, las palabras y los enfoques para entender los mensajes que cada diario quiere transmitir a sus lectores, elegir una única portada resulta absolutamente imposible.

El estallido del caso Bárcenas y las explicaciones que intentó dar María Dolores de Cospedal copan las cabeceras de casi todos los periódicos españoles. El “casi” es porque, curiosamente, ni un solo diario de Castilla y León, Galicia, Ceuta y Melilla, regiones gobernadas con mano férrea por el PP, publican fotos de la Secretaria General del partido en sus aperturas. Ni tampoco El Mundo, que cuando lanzó la primicia de los pagos en negro a dirigentes del PP se ocupó expresamente de dejarla bien parada y fuera del “negocio”.

Pero el resto sí. Y hay para todos los gustos. La foto de EFE elegida por La Vanguardia, relativamente neutral aunque con un toque que sugiere preocupación y hasta derrota (ojos caídos, cabeza gacha) es la más repetida de la geografía nacional. Levante eligió mostrar una Cospedal a la defensiva, con las palmas de las manos hacia adelante, como frenando la avalancha que se le viene encima. La Verdad, en sus distintas ediciones, muestra a la dirigente con la cara girada, como quien no quiere ver o acaba de recibir un cachetazo. ABC y La Razón, en cambio, la enseñan de frente y con los ojos bien abiertos, una imagen que sugiere firmeza en la lucha, aunque con un matiz: el diario del Grupo Vocento prefiere un gesto con boca entreabierta, acorde a un titular que habla de dudas. Y El País, el generador del zafarrancho, apunta a una Cospedal mordiéndose el labio inferior, como diciendo “hemos logrado ponerte nerviosa”.

Sinceramente, debería haber más días como hoy, porque molan, y brindan lecciones prácticas y condensadas de periodismo con un solo vistazo.

Que siga el baile…

El periodismo siempre da revancha

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Como el deporte, o la vida en general, el periodismo siempre da revancha, siempre ofrece la posibilidad de resarcirse, de resurgir, de mutar el fracaso en gloria, y la depresión en felicidad.

Pero pocas veces semejante viraje se da en un período tan corto de tiempo. Hace apenas una semana, el diario El País fue el blanco perfecto para señalar todos los males que afectan al periodismo actual. La publicación en su portada de una supuesta foto del presidente venezolano Hugo Chávez en la sala de operaciones recibió una avalancha interminable de críticas, por su mal gusto, su morbosidad, su manifiesta intención política y su nula aportación al interés general. Pero además, era falsa, lo que obligó a retirar la edición de los kioscos y convirtió al periódico del Grupo Prisa en el hazmerreír de la prensa mundial.

Hoy, como si se tratara de un equipo de fútbol que cae goleado en una jornada de Liga y obtiene un triunfo estruendoso en la jornada siguiente, El País se habría agotado (es lo que ellos afirman) gracias a la primicia de la publicación de los papeles de Luis Bárcenas, el ex tesorero del PP, un bombazo periodístico de trascendencia internacional y consecuencias por ahora desconocidas.

Ahora es imprescindible el paso siguiente: dar legitimidad a esa primicia. Cuesta creer que El País se haya arriesgado a publicarlos sin tener la absoluta garantía de su certeza. Primero, porque era previsible la negación sistemática de todo lo que allí aparece por parte del Partido Popular y de todos los implicados en los cobros (y cuesta creer que del lado de los donantes alguien confiese los pagos), así como la amenaza de demandas judiciales. Pero también porque en las últimas semanas la línea editorial del diario se destacaba por su apoyo tácito al Ejecutivo, al que se le pedía que “limpiara la casa” para evitar un mayor descrédito de las instituciones políticas, pero sin hacer sangre ni siquiera cuando se destapó la existencia de los sobres con dinero B. ¿Era una posición sincera o una maniobra de distracción porque se estaba cocinando la filtración dada a conocer hoy?

En todo caso, y más allá de lo que el periódico pueda y deba guardarse para hablar en los juzgados, mañana mismo sería una necesaria una pista, una señal que disipe dudas sobre la procedencia de estos célebres manuscritos. No ya para acorralar a un Gobierno al que de todos modos le quedan pocos alfileres que lo sostengan, porque no debería ser esa la misión de El País ni de ningún medio de comunicación. Sino para darle credibilidad a su primicia y a la profesión en general.

Sería tremendo para el periodismo que después de esta goleada a favor, de esta revancha en toda regla, nos enterásemos que El País acabase dando positivo en el antidoping.