El país del Barcelona F. C.

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Qatar AirwaysAclaraciones imprescindibles:

1. Me disgusta profundamente que desde hace algunos años, los millones de un país despótico, donde las libertades están muy recortadas, y donde las mujeres son consideradas ciudadanas de segunda categoría, patrocinen al F. C. Barcelona. Y que el logo de Qatar haya sustituido al Unicef sobre el pecho de los jugadores.

2. Soy consciente de las connotaciones independentistas que puede suscitar el simple hecho de hablar de “un país llamado Barcelona”. Y si bien no entro a opinar sobre el fondo de la cuestión, porque cada pueblo es dueño de su destino, reafirmo por las dudas mi posición contraria a los nacionalismos, a cualquier tipo de nacionalismo, que solo y siempre sirven para ocultar lo verdaderamente importante, la esencia de las cosas, lo que de verdad influye en el día a día de cada habitante de este planeta.

3. No oculto mi simpatía por la manera de jugar y entender el fútbol que tiene este equipo del Barcelona desde hace algunos años a esta parte.

Dicho todo lo cual, creo que la mayoría estará de acuerdo que este anuncio de Qatar Airways, además de costar un pastón, tiene su gracia. Es alegre, simpático, tiene una música pegadiza y los jugadores no parecen tontos (cosa que ocurre en la mayoría de los anuncios en los que participan).

En definitiva, creo que es un acierto. Porque resulta fácil suponer que al emitirse por el resto del mundo, sin fanatismos cercanos, a mucha gente le despertará las ganas de hacerse hincha del Barça.

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La bala en la recámara

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“Yo soy la bala en la recámara”, decía Oscar Pistorius, el atleta sudafricano con piernas de fibra de carbono, en un anuncio de Nike.

Pistorius fue detenido ayer, acusado de asesinar a balazos a su novia, la modelo Reeva Steenkamp.

Nike retiró hoy el anuncio de las páginas web.

La Portada del Día: El faldón de El País

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En los últimos tiempos, las noticias sobre el Grupo Prisa son una larga secuencia de desgracias: números rojos, EREs, caída en picado de la cotización en Bolsa, huelgas… Por eso no es de extrañar que sus gestores extremen los esfuerzos por recuperar las castigadas cuentas de la empresa.

Hoy, domingo, día de máxima difusión semanal del periódico, tenemos la última muestra de esta determinación: el faldón de portada de El País ha duplicado su tamaño y ya ocupa las cinco columnas del ancho de la página.

No cabe mejor ejemplo de lo que significa el avance de lo comercial sobre lo informativo, de los verdaderos valores que rigen el periodismo actual. Porque no hablamos de un diario de provincias, que malvive a expensas de los anunciantes locales, sino del periódico de referencia de la prensa española.

Pero ahí está, vendiendo un trozo cada vez más importante de su portada dominguera para intentar el salvamento de un negocio que se hunde. Son malos tiempos para la lírica…