Que 500 años no es nada…

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La imagen bien podría ser la restauración perfecta de un cuadro medieval o renacentista, aquellas pinturas que los grandes autores hacían merced al patrocinio de la Iglesia, uno de los mecenas más importantes del arte de esos tiempos.

Pero no. Es una foto hecha en España en 2014, pleno siglo XXI.

Se trata de la presentación del cardenal Antonio Cañizares, nuevo obispo de Valencia, para estrenar esta semana su llegada a la sede de su obispado. Por cierto, nombrado por el papa Francisco.

¿Esto también formará parte de la nueva Iglesia Católica que tanto se publicita? Si es así, en las formas lo disimulan bastante bien.

El vídeo estúpido del mes…

… porque aunque acabamos de empezar mayo, será imposible superar esto.

nnggAunque de todos modos, me gustaría llamar la atención sobre un detalle, que es todo un síntoma del pensamiento de los patrocinadores del engendro: en 3′ de vídeo aparece un montón de gente dentro de un edificio de oficinas ¡y solo se ve a uno trabajando! Claro, así se entiende porqué no se aporta ni una miserable idea: de lo que se trata es de ir a pasárselo bien. Total, mientras sigamos teniendo mayoría absoluta está todo pagado… ¡De terror!

La Portada del Día: Con el agua al cuello

Con media España en alerta por el desbordamiento de ríos y embalses, consecuencia del marzo más lluvioso de las últimas décadas, es lógico que un alto número de cabeceras estén dedicadas a enseñar el nivel que alcanzan las aguas en cada provincia, en cada municipio.

ideal_jaen.750 2En ese sentido, quizás la más gráfica sea la del Ideal, en su edición de Jaén, que si bien no escapa de la típica imagen de una inundación, ofrece un tono dramático, en este caso aumentado por la proximidad.

Pero el título del post va por otro lado. Y tiene que ver con la portada del Levante, en Valencia, que resulta muy, pero muy curiosa. Relaciona una foto de la Guardia Civil actuando a raíz de un crimen en un área rural con el que consideran desigual reparto de subvenciones para el campo entre diferentes comunidades autónomas. No eligen un momento al azar para hacerlo. Lo hacen cuando el Gobierno nacional ha puesto sobre la mesa la posibilidad de cambiar el tipo de financiación de las autonomías, amenaza con castigos a aquellas que incumplan las pautas de déficit (y los valencianos son de los más incumplidores) y habla de relajar las obligaciones de Cataluña.

Es decir, una manera como cualquier otra de alentar el regionalismo, que es como el nacionalismo en un espacio más reducido, pero logra la misma meta: enfrentar y dividir, tal vez el mejor modo de estar cada vez con el agua más al cuello.

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