La Entrevista del Lunes: Fabián Ortiz

CATALUÑA Y ESPAÑA, EN EL DIVÁN DEL PSICOANALISTA

– “Para crecer, el ser humano necesita matar (metafóricamente) a su padre, desembarazarse de su autoridad… Y en este caso, España es ese padre”
– “España, como paciente, tendría algunas pinceladas de esquizofrenia”
– “El dinero ha pasado a ocupar el lugar tabú, íntimo, que antes ocupaba la sexualidad. Y el dinero es el gran movilizador del movimiento independentista catalán”

En estas últimas semanas, la relación entre España y Cataluña ha sido desmenuzada desde los más diversos puntos de vista, básicamente políticos, económicos y en algunos casos, sociales. Pero sin duda hay algo más. Por eso, le propusimos a Fabián Ortiz, psicoanalista y periodista con 30 años de residencia en Barcelona, que jugáramos a sentar en el diván de su consulta a ambos actores de este conflicto. Y aceptó, aclarando que se trata exactamente de eso, de un juego, pero ayudándonos a entender qué se esconde en la psique de dos sociedades que están dirimiendo su futuro en común.

¿La relación entre Cataluña y España acepta una mirada psicoanalítica? Voy a forzar un poco la cuestión, porque la posibilidad de analizar a alguien sin tenerlo presente en la consulta es complicada. Pero supongamos que en tanto detenta un poder, España podría ser considerado el padre. Si tenemos en cuenta esa relación, el ser humano para crecer tiene que “matar” (se entiende que metafóricamente hablando) al padre, porque si no lo hace siempre es hijo, y por lo tanto siempre será pequeño. Tengo que poder “matarlo”, en base a hechos, consiguiendo algo que él nunca pudo hacer; o en el orden estrictamente simbólico, pero debo hacerlo para poder escribir mi propia historia como sujeto y hacer mi propia vida, para no ser siempre “el hijo de”. En este caso, la visión desde Cataluña podría entenderse de esa manera.

¿Es necesario un cierto grado de madurez para llegar a ese momento u ocurre de manera natural? Natural no es. La idea de madurez está reñida con el psicoanálisis, porque no existe la madurez psíquica. Si así fuera habría un lugar donde llegar. El psiquismo está estructurado en torno al inconsciente y este es atemporal. Pero ahora bien, ¿cómo se llega a ese instante de separación con el padre? Sólo a través de un determinado proceso de análisis. En un momento dado, la vida que llevo de sometimiento a la autoridad paterna ya no me satisface y tengo que operar los cambios necesarios para desembarazarme de esa autoridad.

¿Cataluña está en ese momento? ¿La sociedad catalana quiere desembarazarse del padre? Creo que hay un amplio sector de la sociedad catalana que está esperando desde hace tiempo dar ese paso, pero también es verdad que hay otro amplio sector que no lo quiere, porque se considera catalana -incluso catalanista- pero también española. Y eso no le genera un conflicto. Para entendernos, es como aceptar que soy hijo de papá y de mamá. Uno no es excluyente del otro.

Fabián Ortiz

¿Qué motivos tiene esa parte de la sociedad que quiere la separación para entender que ha llegado el momento? Aquí veo necesaria una aclaración previa, porque entiendo que es algo que sobrepasa la diferencia entre catalanes y no catalanes, castellanos o españoles. Creo interesante resaltar el carácter movilizador de lo monetario. La relación del ser humano con el dinero, al menos en el mundo occidental, hoy por hoy supone el último refugio de la intimidad sexual. El dinero ha pasado a ocupar ese lugar tabú, íntimo, que antes ocupaba la genitalidad.

¿Y eso cómo se expresa? Es sencillo. En cualquier reunión de amigos, amigas, o mixta, cuando la gente se toma dos copas de más, lo más habitual es que surja alguna confesión de tipo sexual. Incluso basta con poner dos minutos cualquier programa de periodismo genital que inundan la televisión para saber quién se acostó con quién. Esto se ha convertido en algo aparentemente público, notorio y sin demasiados remilgos ni tapujos. Sin embargo, en la misma situación, cualquier persona con dos copas de más o sometida incluso a tortura física no dirá nunca cuánto gana, dónde tiene el dinero, qué hace con él o cómo lo gasta. Lo verdaderamente íntimo está ahí.

Y volviendo a la cuestión catalana… La conexión con lo que está pasando es que el dinero aparece como gran movilizador, en este caso del sentimiento independentista. En realidad, lo único que de verdad ha cambiado es la importancia que está cobrando el factor económico existente detrás de la reivindicación de independencia. Antes no lo tenía. Y personalmente no me parece positivo que el motivo principal para dar ese paso de separación esté apoyado en las apreturas o en una supuesta bonanza económica que vendría a partir de entonces.

¿No cree que hay más motivaciones? Hay una reivindicación histórica de larga data; y también un aprovechamiento político, aunque solo sea para desviar la atención del malestar general existente. No olvidemos que Cataluña fue la primera Comunidad Autónoma que recortó servicios sociales y la que más lo hizo, y con esto han logrado darle una deriva de tipo patriótico. Pero insisto, sin el elemento monetario de fondo las cosas no habrían alcanzado el punto en el que se encuentran actualmente.

Pero está dejando de lado el tema de la identidad. No se puede luchar contra la identidad, pero sí se puede hacer algo para cambiar las identificaciones. Europa, por ejemplo, dudo que sea una identidad para nadie, no para un catalán o un español, pero tampoco para un belga o un alemán. He viajado mucho y no conocí a nadie que me dijera “yo me siento europeo”. No es algo que nace con la gente ni que se pueda trabajar, aunque las instituciones europeas lo hayan intentado. La identidad es algo que viene desde lejos. Cuando uno dice yo soy español, catalán o sueco, está diciendo que es del lugar donde nació y se siente acompañado por toda una historia y una tradición ligadas a eso. Si Cataluña cree que su identidad pasa por el camino que ahora reivindica, ese es el camino que va a seguir. Y si España cree que Cataluña debería sentirse identificada con la idea que por lo menos el Gobierno actual tiene de España está errando el tiro, porque esa es una identificación que puede o no seguir adelante.

Fabián Ortiz durante una emisión de Hablamos, su programa radial sobre psicoanálisis

Fabián Ortiz, efectivamente, ha viajado mucho. Entre otras cosas, porque antes de dedicarse al psicoanálisis fue periodista, en la cadena SER, el diario As, las revistas Don Balón o Soccer Magazine, y muchos otros medios. Ahora, más reposado, es Profesor Ayudante en el EPBCN (Espacio Psicoanalítico de Barcelona), y combinando sus dos facetas, fue el director y conductor de Hablamos, el primer programa de la radio española sobre psicoanálisis, que se emitió entre 2010 y 2012 en Radio Kanal Barcelona.

Muy bien. Ahora entra España a su consulta. ¿Qué estado psicoanalítico percibe en este paciente? Es difícil hablar de esto sin meterse en argumentos o visiones políticas propias. Yo también soy parte de este pueblo. A mí me parece que España dio un paso en falso cuando protagonizó la tan mentada y “modélica” Transición. No había salido de una dictadura cuando empezó a darse golpecitos gozosos en el hombro por haber alcanzado la democracia. No terminó de restañar las heridas abiertas por 40 años de franquismo, no hizo justicia en muchos casos sobre esos 40 años, no se preocupó por separar a los que habían ejercido el Poder con los que habían sido objeto de represalias… Todo eso se cerró en falso. Y desde ese punto de vista me parece que es un país que, entendido como entidad, es fallido.

Eso suena un poco duro… Pero es el resultado de lo que algunos califican de “café para todos”. La idea de una España con las tres nacionalidades históricas (Galicia, País Vasco y Cataluña) integradas hubiera estado bien. Pero como iba a generar envidia y celos, Madrid, Murcia, el País Valenciano… empezaron a tener sus propias Comunidades Autónomas, y todo empezó a convertirse en un trencadís tipo Gaudí, que de alguna manera significa una cosa hecha con fragmentos que solo apreciada desde la distancia tiene aspecto de unidad. Desde ese punto de vista, si España se tratara de un paciente tendría algunas pinceladas de esquizofrenia.

¡Uf! Y esto es más duro aun. ¿Por qué ahora afloran todos los problemas? La crisis, no hay muchas dudas sobre esto. Es una de las cuestiones más diáfanas que aparece en la situación sociopolítica actual. ¿Cuándo empieza a producirse el verdadero hartazgo? Cuando a la gente comienzan a tocarle el bolsillo en forma de derechos sociales y un cierto estatus de bienestar que se había adquirido y ahora está en peligro.

¿Cómo calificaría la reacción que hasta ahora ha tenido la gente? En Cataluña y de momento es moderada. Hay motivos desde hace tiempo para protagonizar una reacción más airada, pero esta es una opinión muy personal. Y en cuanto al pueblo español en general, creo que todavía la gente está dominada por el miedo. Hay una mayoría que sigue pudiendo pensar –no digo que lo piense, pero le es posible hacerlo- “¿y si me quitan lo poco que tengo?”, que es la forma más patética de señalar el inmovilismo determinado por el miedo. El verdadero giro, el definitivo, para que las cosas cambien radicalmente de color, vendrá cuando los que piensan “no tengo nada que perder” pasen de ser una minoría, como lo es ahora, a una mayoría.

Ya tenemos el diagnóstico. Entonces, en el diván de su consulta hay un paciente llamado España con rasgos esquizoides, problemas económicos y miedo, ¿cómo los soluciona? El psicoanálisis no ofrece soluciones fáciles, y tratándose de un paciente con problemas de larga data y con la dificultad de los que comentamos, pretender una respuesta directa y sencilla es pedir un milagro. Pero si tuviera que primar por encima de cualquier otra cosa una de las ventajas del psicoanálisis diría que es el uso de la palabra en un régimen de verdad, en cuanto esa palabra sea verdadera para el sujeto. El paciente tiene que hacerse cargo de lo que dice. No puede alegar que no dijo lo que dijo o que quiso decir otra cosa.

Disculpe, pero no acabo de entenderle. A España en particular, y a la política en general, le falta hacerse cargo. No vale cualquier cosa. No vale hoy blanco y mañana negro. No vale prometer que no vamos a tocar los impuestos y después hacer todo lo contrario. Ya sé que hablando de política esto puede resultar utópico, porque la política parece un extraterritorio para la verdad, pero no se me ocurre otra manera de solucionar esta situación que un ejercicio de sinceridad siendo consecuente con lo que uno dice.

¿Me puede dar ejemplos? Si ahora Artur Mas y todos los partidos catalanes que apoyan la separación deciden ir hacia una consulta popular para ver si se consiguen la independencia, que después eso no se transforme en otra cosa, en cualquier cosa. Y si la postura de enfrente es la unidad de España, en alguna medida tiene que pasar también por cierta unidad en el  trato. Uno no puede decir: “Quiero a todos mis hijos por igual”, pero después privilegiar a unos por encima de otros, porque entonces lo que digo con la boca lo estoy borrando con los hechos. Está claro entonces que por el lado de España también hay una necesidad de compromiso en ese aspecto.

Rodolfo Chisleanschi

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Un pensamiento en “La Entrevista del Lunes: Fabián Ortiz

  1. Buena e interesante entrevista…quizas faltaba descifrar la relacion que tiene España con Catalunya, de la misma manera que se ha hablado de la relacion o sentimiento de Catalunya hacia España como padre a ser ” matado” para conseguir llevar sus propias decisiones adelamte.

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